Erik Daniels: Incorporación energética

Erik Daniels: Incorporación energética
Machacando con el Girona 2007-08.

Javier Ortiz Pérez

En la recta final de la temporada 2007-08 tuvimos por aquí a Erik Daniels, un ala-pívot de 2,04 que ofreció un rendimiento bastante aceptable en aquel Akasvayu Girona de muchas estrellas. 11,4 puntos y 4,2 rebotes fueron sus números en 25 minutos, aunque a nivel global el entonces ambicioso club se quedó con la pena de haber perdido la final de la ULEB Cup y haber sido eliminado a las primeras de cambio en los ‘playoffs’ por el Joventut.

Formado en la Universidad de Kentucky, donde apuró los cuatro años (esto empezaba a ser ya muy raro en su época, del 2000 al 2004), se intuye en él uno de esos jugadores que persigue el sueño NBA aunque lo vean lejos. No entró en el ‘draft’, pero sí se ganó un puesto en la plantilla de los Sacramento Kings 2004-05. Solamente jugó 21 partidos (13 puntos y 18 rebotes en total en 72 minutos), pero ahí queda la cosa. Sus nuevos intentos partiendo desde la D-League, que fue su refugio habitual, no fructificaron.

En Europa, antes de Girona pasó por Italia, en Biella y Roma. En el primero de los dos clubs estuvo especialmente brillante, acabando segundo en valoración estadística de la Lega (segundo reboteador con 10,0 y octavo anotador con 16,8). En la capital, sin embargo, primero anduvo lesionado bastante tiempo y luego fue ‘cortado’, según parece por motivos disciplinarios. No se llevaba muy allá con Jasmin Repesa, lo que abrió la posibilidad de que llegase como refuerzo a Fontajau a partir de enero.

Se demostró que se trataba de un jugador muy intenso, con mucho músculo y agresivo al máximo. En su momento se le comparó hasta con Pete Mickeal: un ‘4’ que podía jugar de ‘3’ o al revés. Listo para sacar ventajas cerca del aro y hasta con cierta amenaza desde la línea de tres puntos.

La pasada temporada no tuvo mucha suerte: prefirió abandonar Ucrania, un país que conocía por una experiencia anterior con el Azovmash, por el conflicto interno que todavía se arrastra. Prefirió acabar la campaña en Catar. A la hora de escribir estas líneas todavía busca trabajo. Y eso que todavía puede ser útil con 32 años.

Sobre sus recuerdos de España, comenta que “disfruté del tiempo que pasé en Girona. Jugué con grandes tipos como Víctor Sada, Darryl Middleton, Marc Gasol y Maurice Whitfield. Estuve solamente unos meses, pero aquella época fue estupenda. Me gustó mucho, porque la primera y única cosa en la que consistía aquello es que lo hacíamos todo en equipo”. En su opinión, “en España hay uno de los mejores baloncestos de los que he podido tomar parte”.

Mientras espera una llamada telefónica en Lexington (Kentucky), se entretiene entrenando a niños, pero no baloncesto… ¡sino fútbol americano! Es lo que cuenta, al menos. “Confío en tener equipo pronto, pero de todos modos lo estoy pasando bien en familia”, remarca.