Suso Fernández: Queridísimo en Ferrol y Lugo

Suso Fernández: Queridísimo en Ferrol y Lugo
Con el Breogán.

Javier Ortiz Pérez

Suso Fernández ha sacado un rato fuera de su trabajo habitual (funcionario de la Agencia Tributaria) para narrarnos un poco sus recuerdos en el baloncesto. Se trataba de un escolta que no llegaba al 1,90 muy querido en el baloncesto gallego. Con el Breogán estuvo tres temporadas en ACB con 5,6 puntos en 18 minutos (55 partidos), aunque anteriormente ya había pasado por la máxima categoría con el OAR Ferrol. A ver qué nos cuenta.

“Siempre compaginé trabajo o actividades empresariales con la práctica del baloncesto, ¡eran otras épocas! Lo que sí fue una etapa muy satisfactoria, tanto en lo personal, al haber convivido con buena la gente que rodea esta modalidad deportiva, llena de valores y que con el paso del tiempo siguen estando ahí. Y en lo deportivo la satisfacción de que, aun no habiéndomelo imaginado de chaval el poder llegar a estas metas, el haber conseguido dos ascensos a la élite con dos equipos de mi tierra, OAR de Ferrol y Breogán de Lugo, y a la vez conseguir las mejores clasificaciones del baloncesto gallego hasta la fecha, siendo una parte importante para tal fin.

Recuerdo con cariño mi etapa en el OAR. Allí me fui con 20 años (temporada 77-78) a jugar en Tercera División a un equipo que aspiraba a llegar lejos, y así fue. En tres temporadas nos plantamos en Primera División. La primera temporada en Primera fue excelente. Al inicio, según las previsiones, éramos equipo a descender ya que, en gran medida, la plantilla era la de los comienzos con el refuerzo fundamental, de aquella denominado “americano”, que en nuestro caso fue el canadiense Lars Hansen (máximo encestador esa temporada), con el que me entendía a las mil maravillas. Acabamos clasificados para jugar la Copa Korac. Realicé una gran temporada, por lo que tuve una buena oferta para cambiar de equipo. No lo hice, decían que por “morriña”, y no les faltaba razón. Teníamos un gran ambiente.

Estos seis años en Ferrol fueron de los más satisfactorios personal y deportivamente. Me gustaría hacer mención de gran labor desarrollada por los gestores que lograron esta meta, dirigidos por el ‘alma mater’ Juan Fernández, y en lo deportivo agradecer al entrenador José Antonio Figueroa el enseñarme a ser mejor jugador y fundamentalmente a mi querido José Luis Torrado ‘O Bruxo’, que consiguió hacer de unos jóvenes ilusionados unos grandes atletas y a la vez mejores personas, sin mencionar, ya que es de sobra conocida, su labor como recuperador deportivo (no había lesión que se le resistiera, ¡benditas hierbas!).

Mi siguiente etapa fue volver a mi ciudad natal, Lugo, en la temporada 83-84 en Primera B. Con un equipo plagado de jugadores y técnicos locales, incluido mi querido ‘O Bruxo’, conseguimos el ascenso a la ACB. La temporada siguiente, 84-85, memorable, quedamos sextos. Jugué dos temporadas más, la última compaginando deporte con trabajo, ya que me había surgido esta posibilidad laboral. En aquellos momentos el baloncesto cada vez se estaba profesionalizando más, por lo que tuve que tomar una decisión y pensando en el futuro me agarré al trabajo.

Como dice mi buen amigo, el “maestro” Tonecho (Obradoiro), yo era un tirador y penetrador, con un buen tiro de tres puntos. Diría que multiusos: habitualmente en defensa me tocaba bailar con “la más fea”, de bases a aleros altos. Aún pienso cómo poder parar a Essie Hollis o Nate Davis, entre otros. Se me viene a la memoria el día que tuve que jugar de base, siendo escolta, por lesión de los dos del equipo en un importantísimo partido con el Breogán contra el Cajamadrid en su casa en la temporada 84-85, donde nos jugábamos la clasificación para la siguiente fase. Ganamos. O también en mi faceta anotadora, con 32 puntos al Real Madrid en la 81-82 con el OAR. En mi contra tengo que decir que quien me defendía era Mirza Delibasic”.