Tod Murphy: Peleón en Villalba y Girona

Tod Murphy: Peleón en Villalba y Girona
En Minnesota.

Javier Ortiz Pérez

La verdad es que siempre pensé que su nombre se escribía “Todd”, pero no, es Tod Murphy de quien vamos a hablar hoy. Tuvo dos etapas en España: una en el BBV Villalba de la 88-89 y otra en el Valvi Girona de la 94-95. En la primera, más joven, rindió más, pero en general dejó una buena impronta de tipo profesional.

Un tipo muy californiano: nació en Long Beach y estudió (Económicas, por cierto) en California-Irvine, donde hizo cuatro buenas temporadas que le valieron para situarse en el puesto 53 del ‘draft’ por Los Angeles Clippers. Solo jugaría un partido con ellos, pero no sería su única experiencia en la NBA.

A Villalba llegó en verano de 1988 y formó una gran pareja con otro blanco peleón, Lance Berwald. 18,3 puntos y 9,3 rebotes fueron muy buenos números, intercambiado las posiciones de ‘3’ y ‘4’ con Juan Carlos Barros. El equipo acabó tranquilamente en mitad de la tabla. Un jugador fuerte, serio, sin concesiones, que tenía puesta la mente en volver a intentarlo en la NBA. Acudió al ‘training camp’ de los recién nacidos Minnesota Timberwolves y consiguió un contrato, disputando como titular 59 de los 82 partidos de la primera temporada de la franquicia (8,3 puntos y 6,9 rebotes). Reseñable que con 2,06 muchas veces tuviese que jugar como ‘5’.

Dos temporadas más en los Wolves (con minutos decrecientes), una lesión de larga duración con los Rockets y un puñado más de partidos entre Detroit y Golden State en la 93-94 fueron el preludio de su regreso a Europa. Primero a Italia (Pistoia) y luego, en la 94-95, a Girona, donde logró 14,6 puntos y 7,9 rebotes. No era ya un jugador tan ‘lozano’ como en Villalba, pero cumplía con su trabajo. Solamente dio una preocupación: cuando se marchó a Estados Unidos unos días para estar con su padre enfermo. Regresó poco después y fue importante en la permanencia lograda en el ‘playout’ ante el Breogán Lugo. La espalda le estaba dando ya muchos problemas.

Después de dos experiencias poco satisfactorias en Grecia e Italia, bajó varios peldaños de una vez para apurar su carrera hasta los 35 años en Japón, en 1998. Desde entonces ha estado en el mundo de los banquillos universitario, primero como asistente en su ‘alma mater’, California-Irvine (seis años), la misma posición que ocupó en California-Riverside (dos). En el 2009 fue nombrado técnico jefe de Gordon University, un centro cristiano en Massachussets.

No ha habido suerte en mis múltiples correos para que nos cuente algo, pero a menudo se puede encontrar algo actual en la red sobre ex jugadores que siguen relacionados con el baloncesto. En esta entrevista, afirma que de niño practicaba muchos deportes, pero que fue a partir de su segundo año en ‘high school’ cuando se centró en el baloncesto. “Creo que hice una buena elección”, cuenta. Por lo que se intuye, es un hombre religioso. “La mano de Dios me ayudó a conseguir el trabajo en Gordon”, recalca. Tiene tres hijos con su esposa, Kelly: Annie, Lacey y Kylie.