Alvin Scott: Un partido, un desastre

Alvin Scott: Un partido, un desastre
A su llegada a Barcelona (Foto: El Mundo Deportivo).

Javier Ortiz Pérez

Llamativa la historia de Alvin Scott por varios motivos. Ciñéndonos al ámbito ACB, porque únicamente jugó un partido con el IFA Español, el primero de la temporada 87-88, y lo hizo tan mal, estaba tan fuera de forma y tenía tan pocas posibilidades de mejorar, que fue cortado de forma inmediata.

Cómo sería la cosa aquel 26 de septiembre de 1987 que Scott solamente estuvo en pista diez minutos frente al Real Madrid, en una época en la que los americanos de los equipos pequeños tenían puesto fijo en la pista hasta que fuesen eliminados por faltas. Su balance fue de 2 puntos (1/2 en tiros de dos y 0/3 en triples) y ni un solo rebote. Era un alero de 2,01 que también podía jugar como ‘4’. Inmediatamente se le cortó y vino el panameño Mario Butler.

Pero… ¿quién era Alvin Scott? No un cualquiera. Tenía 32 años y había jugado toda su carrera profesional en un mismo equipo de la NBA, los Phoenix Suns. En total, ocho temporadas en las que no tuvo mucho peso estadístico (4,9 puntos y 3,2 rebotes en unos apreciables 17,2 minutos), pero sí se convirtió en uno de los ídolos de la afición de Arizona por su entrega. 670 partidos. Su mote era ‘T-Bone’, algo así como ‘Columna vertebral’, por su entrega y garra en todas las acciones.

Tuvo mucho mérito que el hombre se mantuviese tantísimo tiempo entre los mejores… ¡partiendo desde la séptima ronda del ‘draft’, en el número 136 de 1977! Pero muchas veces se necesitan ese tipo de jugadores, tan comprometidos, aunque solo sea para matar a porrazos a tu estrella en los entrenamientos y que no se relaje.

La clave de todo estuvo en que Scott llevaba desde 1985 hasta 1987 sin jugar a causa de las lesiones y su deterioro físico era evidente. Lluís Cortés apostó por él, pero evidentemente le salió mal. Había una cláusula de ‘corte’ que permitió el movimiento sin carga económica.

La hemeroteca de El Mundo Deportivo nos ofrece algunas frases del jugador cuando llegó a El Prat: “Me considero un buen reboteador y anotador y también eficiente en defensa”; “Tengo unas ganas enormes de jugar ¿Por qué acepté la oferta? Pues porque según me contó Lluís se trata de un club con una buena organización y tiene un equipo muy joven con unas enormes ilusiones, al que espero acoplarme pronto”; “Puedo jugar donde sea, porque en mis ocho años en los Suns, además de actuar como alero, también le he hecho de pívot e incluso de base. Así que no va a haber ningún problema”; “Es la primera vez que vengo a jugar a Europa y si la experiencia es buena, no descarto que mi carrera deportiva, a la que le quedan dos o tres años, termine aquí”. Aquello fue un 25 de agosto, justo un mes antes de su único partido oficial. Efectivamente, su carrera terminó aquí, ya que no volvería a jugar.

Por lo que leo en su perfil de Linkedin, unos meses después de su fugaz experiencia barcelonesa empezó a trabajar en Phoenix en la Southwest Gas Corporation como ‘lead construction specialist’ (que debe ser algo así como capataz) y todavía sigue allí, en el área de Phoenix.