Salva Gallar: Doble ascenso malagueño

Salva Gallar: Doble ascenso malagueño
Con el Caja de Ronda 83-84.

Javier Ortiz Pérez

Salva Gallar puede presumir de algo único en el baloncesto malagueño de los 80: haber ascendido a la máxima categoría con los dos grandes clubs que había en la ciudad por entonces, el Caja de Ronda y el Mayoral Maristas. Nadie más lo logró.

Gallar nació en Torrox, pero desde muy niño ha vivido en la capital malacitana. Era un base de 1,83 que empezó a jugar bastante tarde, “con 14 o 15 años”, recuerda. Fue en una ‘operación altura’ organizada en Carranque. “Me vieron entrenadores como Martín Urbano, Jesús Romero, Antonio Hurtado y José Romero y les debí gustar”, añade. Su primera temporada como federado fue la de primer año de juvenil en el Juventud de Málaga. “No tenía nada que ver con el equipo de fútbol, pero vestíamos a rayas blancas y azules. Aquel equipo lo llevaba Antonio Guadamuro, que también era periodista”.

Junto a otros malagueños como Rafa Pozo y Diego Gómez (sí, el ex novio de Isabel Pantoja), su incorporación al Caja de Ronda le hizo muy feliz. En 1983 consiguió el ascenso a la Primera División, que pasó aquel año a estar controlada por la Asociación de Clubs. Entonces arrancó la ‘era ACB’. Promedió 3,3 puntos en 16 minutos en aquella ‘liga del cambio’, como se vino a llamar.

“Nos daban un dinerillo, pero no éramos profesionales. Jugábamos porque nos gustaba. No entendíamos muchas cosas”, dice. En aquel momento se tuvo que ir al servicio militar y a su regreso a Málaga donde encontró acomodo fue en el otro equipo de la ciudad, el entonces denominado Ecoahorro Maristas que luego sería el Mayoral. La historia posterior ya es muy conocida: alrededor de Javier Imbroda se juntaron una serie de jóvenes talentosos y los dos Smith (Ray y Mike) para subir a la ACB en 1988. Gallar también estuvo ahí, colaborando.

Sin embargo, no disfrutaría del éxito en lo más alto. “Había estudiado Derecho y empecé a trabajar en el Banco Hispano Americano. La exigencia de entrenamiento diario era algo que no podía compatibilizar con esto”, manifiesta. “Tuve ofertas para ir aquí y allá. Incluso del Breogán. Pero lo que acabé haciendo fue jugar en Bemalmádena en aquel Circuito de Baloncesto Profesional que duró tan poco”. Sí, el CBP fue una cosa muy bizarra que hubo en la temporada 88-89, una competición fuera de todo tipo de control en la que se jugaba con otras reglas y podían alinearse un montón de extranjeros. No hubo viabilidad económica y los equipos fueron cayendo uno a uno. Gallar acabó en el Coín ascendiendo a Segunda División. Fue su última estación, aunque ha seguido jugando a nivel de veteranos.

Profesionalmente, siguió mucho tiempo en la misma entidad bancaria (con las consiguientes fusiones hasta integrar el Banco de Santander), prejubilándose hace cinco años, con solamente 49, así es que es fácil imaginar cómo disfruta de la vida en la hermosa Málaga, esa con la que ascendió dos veces a lo más alto con camisetas distintas.