Paul Shirley: Más brillante con el teclado

Paul Shirley: Más brillante con el teclado
Con los Phoenix Suns.

Javier Ortiz Pérez

Personaje único Paul Shirley, ¿verdad? No necesita mucha presentación porque pertenece a un basket, digamos, “contemporáneo”. Hace ya unos añitos que no juega, pero le tenemos bastante presente con sus columnas semanales en el diario El País. Es un tipo que simplemente leyendo lo que escribe se puede deducir que es muy brillante, con un sentido del humor ácido y peculiar

Todo lo estupendo que es Shirley fuera de la pista contrastaba con lo que hacía dentro de ella: era un simple especialista en la defensa y los rebotes. A él mismo nunca le ha importado ironizar sobre el tema. Ya se sabe que la mejor manera de poder reírse de los demás es hacerlo primero de uno mismo. Y ese es un ‘arte’ que él ha llevado a cabo a menudo. Quizás Lucio Angulo sea lo más parecido que tengamos a nivel patrio.

Nuestro hombre publicó “Can I keep my jersey?” (“¿Me puedo quedar la camiseta?”, editado en español recientemente) basado en sus experiencias en el baloncesto profesional, caracterizadas, como tantos otros compatriotas, en ir de un lado a otro prestando sus servicios. Con mucha presencia gracias a sus 2,09, los suyos aparecieron incluso en la NBA, pero muy someramente, durante tres temporadas consecutivas: Hawks (2002-03, dos partidos), Bulls (2003-04, siete partidos) y Suns (2004-05, nueve partidos). Esta línea tímidamente ascendente quedó ahí y él sobre todo ha ‘pateado’ Europa (Grecia y España), pero también China.

Entre nosotros ‘paró’ tres veces, casi siempre con contratos temporales: Joventut 2002-03 (once partidos), Menorca 2006-07 y 2007-09 (37 encuentros) y un único choque en el Unicaja 2008-09, por lo que parece el último de una carrera que él siempre se ha empeñado en pintar como excéntrica, desmitificando muchas cosas de las que ocurren internamente. Desde luego, sus números en la actual Liga Endesa no fueron para enmarcar (7,6 puntos y 3,6 rebotes en 22 minutos), pero debe ser estimulante (o cabreante, quién sabe) tener un tipo así en el vestuario.

En una entrevista en Eurobasket.com comentaba: “El sitio donde menos disfruté jugando fue en Rusia, pero solo porque sentía que podía desaparecer en cualquier momento. Me decanto por España, puede ser que porque es más fácil aprender español que griego o ruso, o quizás porque estuve más allí que en ningún otro país. Pero también pienso que hay algo especial sobre España: una combinación de optimismo y pesimismo que tiene como resultado el aprovechamiento correcto de la vida, que consiste en un sano escepticismo hacia la autoridad, la devoción a la familia y las siestas”.

Es solo una más de las muchísimas frases geniales que suelta el tío cada vez que tiene delante una grabadora o se pone frente al ordenador. Hace ya unos años, Quique Peinado escribió un par de artículos para acb.com descubriéndonos con todo detalle su personalidad (link 1 y link2)

Desde luego, no está dentro de lo políticamente correcto, y hasta eso es digno de admirar. En su país le costó la cancelación de un blog que mantenía en la web de ESPN una entrada sobre los motivos de la tragedia humanitaria de Haití del 2010, dejando claro que eran los propios haitianos los que habían agravado las consecuencias del terremoto por su modo de vida.

Qué poco hemos hablado de baloncesto, ¿verdad? Bueno, seguro que el propio Shirley también lo prefiere así.