Antonio Díaz: Representar desde la experiencia

Antonio Díaz: Representar desde la experiencia
Ficha en la Guía ACB 98-99.

Javier Ortiz Pérez

Antonio Díaz es uno de esos ex jugadores que han trasladado su experiencia en la pista al papel de agentes. Trabaja en la oficina de Valladolid de Prisma, una de las empresas grandes del sector de la representación. “Llevo aquí ya diez años. Es algo diferente a jugar, desde luego, porque el jugador debe estar centrado únicamente en lo que pasa en la cancha. El agente es quien debe ayudarle a todo lo demás. Después de haberlo vivido, conozco perfectamente cómo se siente el profesional. Yo muchas veces hablo de la soledad del jugador: las lesiones, cuando no juegas, cuando no lo estás haciendo bien, en los problemas familiares…”, afirma en tono reflexivo.

Díaz es de La Palma del Condado (Huelva) y ha pasado por algunas de esas dificultades en primera persona. Con 14 años se fue a Sevilla y con 15 ya había fichado por el Caja San Fernando, donde completó su etapa de formación y debutó en la ACB en la temporada 97-98. “Fue un partido contra Unicaja, creo recordar”. Sí, recuerda bien. Le dio tiempo a anotar una canasta y repartir una asistencia en 1:45.

Adoptó entonces el papel de tercera opción en la posición de base por detrás de dos consagrados como Andre Turner y Salva Díez. En esa campaña y la siguiente solamente totalizó 13 partidos y 79 minutos en total. No mucho, desde luego, para un director de juego muy alto (1,94) al que, asegura, le venían bien los ritmos altos de partido. Hay un momento duro en su vida: en la final copera de 1999 ante el Tau, Díez no estaba disponible por lesión y Turner tuvo un percance en pleno encuentro, pero Javier Imbroda prefirió poner a subir el balón a Anderson Schutte, un alero. El Caja lo pagó encajando un parcial que sería decisivo. “Fue complicado para mí. Estaba preparado para salir, pero prefirió la otra opción. Es curioso porque en el siguiente partido liguero jugué mucho”, recuerda.

Empezó entonces una etapa de mala suerte que le apartaría del baloncesto bastante joven. En la 99-2000 fue cedido a Menorca, pero se rompió el ligamento de la rodilla en el último partido liguero. Estuvo muchos meses sin jugar hasta que decidió probarse en el Doncel, dirigido por Porfi Fisac y en el que jugaba su hermano Mario. “Me recuperé y fui a Badajoz, donde me encontré muy bien”, apunta.

Sin embargo, le llegó una noticia terrible: su padre sufría cáncer de pulmón y le daban un año de vida, por lo que quiso volver a casa para estar con él. Se ‘refugió’ en el Qalat, de EBA, pero… “justo cuando mejor estaba jugando, me volví a romper. Fue en Granada. Lo tremendo es que el día siguiente de la lesión, cuando todavía no se conocía el alcance, me llamaron del Caja San Fernando porque tenían un problema con uno de los bases, Sergio Sánchez, y me ofrecían un contrato para volver a jugar en la ACB. Les dije lo que me había ocurrido el día anterior y poco después se confirmó que tenía roto el mismo ligamento otra vez”.

No volvería a jugar y eso que apenas tenía 26 años. Se centró en terminar sus estudios de Empresariales y al poco entró en Prisma. Lleva tres años en Valladolid, donde dice estar muy a gusto.