Jameel Watkins: Intimidando en Asia

Jameel Watkins: Intimidando en Asia
Imagen reciente.

Javier Ortiz Pérez

Jameel Watkins contabiliza únicamente seis partidos en España, al final de la temporada 2000-01 con el Cáceres. Aunque con una larga carrera profesional que todavía pretende mantener viva (tiene 37 años), no ha sido Europa precisamente su campo de operaciones predilecto. Aparte de aquella experiencia en Extremadura, solo se registra una más en el ‘viejo continente’, en Italia, unos meses después.

El resto lo pasó este pupilo de los ‘Hoyas’ de Georgetown entre Latinoamérica y, sobre todo, Asia, donde se ha convertido en un clásico (Filipinas, China, Corea del Sur y Japón), siempre con muy buenos números. Se trata de un gran intimidador, con una estatura que va de los 2,08 a los 2,11 según donde se consulte. Extraña un poco que solamente jugase dos encuentros en la NBA, en la 2004-05 con Houston Rockets, porque si bien no era una estrella, sí un jugador con presencia que podía dar algún relevo de calidad. La de los Rockets fue la única vez que consiguió debutar oficialmente, y eso que tuvo otros tres contratos en la liga con Milwaukee, Seattle y Charlotte.

Watkins llegó a España bastante joven en lo que fue su primera experiencia internacional. Había estado en la CBA y en la ABA. Posteriormente también se asomaría a la NBDL. “La española era una liga muy competitiva”, recuerda hoy en día. “Una de las cosas que pensé allí fue que por fin estaba jugando con hombres hechos. Era mi segundo año fuera de la universidad, así es que sentí que me había graduado para las grandes ligas. Me encantó el entusiasmo y la pasión que mostraron los aficionados. En algunos partidos que he jugado posteriormente ha habido demasiado silencio, tanto que podías escuchar tus propios pensamientos. También recuerdo bien ciudades bonitas que visité”, añade. Como sustituto del lesionado Tim Perry promedió 9,7 puntos, 6,5 rebotes y 1,8 tapones en 23 minutos.

¿Cómo se definiría a sí mismo? “No lo sé. Nunca he tenido ego, o sentido que soy mejor que ningún otro jugador. Sé que de lo que soy capaz en la pista, que es defender y rebotear. Son los puntos más fuertes para mí. También puedo anotar en el poste bajo. Lo hago bien en equipos que necesitan ese tipo de jugador”, responde.

Hay una curiosidad reciente alrededor suya, uno de estos giros que da la vida. Su último equipo profesional fue el Levanga Hokkaido japonés, entrenado por ‘Piti’ Hurtado, que cuando Watkins jugó en Cáceres trece años antes era ayudante de Alfred Julbe.

Anda buscando equipo en ese momento tan temido para el jugador, cuando las ofertas escasean y, si llegan, están por debajo de lo espera económicamente. “Parece que el mercado y los salarios han bajado mucho, así es que estoy esperando la oportunidad adecuada, un trabajo que merezca la pena”, explica, con una broma final: “el tiempo es dinero y yo no tengo una de las dos cosas”.