Darren Allaway: Tristeza por su padre

Darren Allaway: Tristeza por su padre
En la actualidad.

Javier Ortiz Pérez

Darren Allaway no pasó a la historia de la ACB por su juego ni por sus números. De hecho, fue cortado después de haber jugado solamente seis partidos en el Murcia de la temporada 96-97, la primera que permitió la inscripción de comunitarios. Nacido en Londres y de formación estadounidense, se convirtió en un fichaje-apuesta. Solamente seis jugadores de pasaporte de la Unión Europea (aparte de los españoles, claro) comenzaron aquella campaña.

Sin embargo, pese a la terrible intrascendencia de sus cuatro puntos en total anotados (todos en el mismo encuentro) y once rebotes capturados), sí esconde dentro de sí una triste historia que aquí vamos a contar.

Allaway llegó a Murcia todavía triste (y es de suponer que es una melancolía que todavía arrastra) por un episodio que le había sucedido solo unos meses antes. Era un chico brillante de la prestigiosa universidad de Stanford, donde había jugado bastante bien los cuatro años anteriores. Era un alero de 2,02 del que, si bien no se esperaba tampoco que fuese una estrella, sí que realizase un trabajo complementario.

En mayo de 1996, su padre falleció en el Vuelo 592 de ValuJet, que había salido de Miami con destino a Atlanta. Fue a los pocos minutos de despegar. Unos generadores químicos de oxígeno que desafortunadamente fueron colocados en la bodega del avión se inflamaron e hicieron arder el aparato en pleno vuelo. Se cree que cuando se estrelló en los ‘everglades’ de Florida, sus 110 ocupantes estaban inconscientes ya por el humo.

Eso pilló a Allaway poco antes de graduarse. “Estaba viendo un partido de ‘playoffs’ entre los Knicks y los Bulls cuando lo dijeron en las noticias. Pensé ‘qué vergüenza’ y no me di cuenta. Mi padre no tenía ninguna razón para viajar a Atlanta aquel fin de semana. Así es que mi tía me llamó poco después para decírmelo. Fue uno de los golpes más duros que he recibido”, contó en una entrevista, en la que contaba que mejoraba poco a poco, pero que no podía evitar pensar en James, que tenía 52 años en el momento del accidente.

Su tristeza seguramente afectó a su rendimiento en Murcia. Echaba de menos a su familia, con la que pasó el duro trago de las exequias fúnebres y todo el papeleo posterior para reclamar daños a la compañía aérea. De hecho, hubo muy poco más baloncesto en su vida posteriormente e inició una vida laboral que parece bastante exitosa.

En la actualidad, de regreso a Londres, donde vive con su mujer y dos hijos, es miembro fundador y director general de UBS Global Family Office Group, una empresa dedicada a mover activos financieros. Anteriormente ejerció como asesor en esa materia en la celebérrima Goldman Sachs, uno de los grandes grupos bancarios del mundo y, que, aseguran, es una de las manos que mece la cuna de la economía global.

Allaway no ha perdido de vista la labor humanitaria y también ha colaborado en distintas acciones solidarias relacionadas con chicos desfavorecidos y el baloncesto.