Juan Miñana: Basket vivido intensamente

Juan Miñana: Basket vivido intensamente
Junior con el Real Madrid.

Javier Ortiz Pérez

52 minutos de conversación telefónica dan para mucho. Se ve que Juan Manuel Miñana, aunque hayan pasado casi 15 años desde su retirada, sigue viviendo con intensidad el baloncesto. “Tengo cinco álbumes de recortes”, cuenta desde Daimús, a unos pocos kilómetros de Gandía. Estos son solo una pequeña parte de los recuerdos de este pívot de 2,04.

Los inicios. “De niño jugaba al balonmano. Llegué a estar en la selección cadete de la Comunidad Valenciana y a acudir a algún campeonato de España. Era pivote, era muy grande y tenía mucha fuerza. Pero cuando llegué al instituto solo se practicaba baloncesto, así es que acepté la invitación para unirme al equipo de la liga interna. En el segundo año, con apenas 15, ya era federado y jugaba con los seniors en Segunda regional. El baloncesto se convirtió en mi pasión".

El Real Madrid. “Jugué la competición nacional de escolares con el Colegio El Pilar, de Valencia, y el Real Madrid se fijó en mí. Conocí a Orenga, que estaba en el colegio San Agustín. Me llamaron para unas pruebas para el equipo junior. Estábamos unos 80 allí y quedamos ocho para una sola plaza. Clifford Luyk nos dio un plan de trabajo para el verano y nos citó para cuando acabase y así decidir. Entonces me cogieron a mí. Fue increíble estar tan cerca del primer equipo que eran mis ídolos, cuando hacía tan poco que los veía por televisión, gente como Fernando Martín, Biriukov, Fernando Romay, Corbalán, Iturriaga, Rullán…”.

Mayoral Maristas. “Estuve cuatro años en Málaga. Pasamos de jugar en Segunda a hacerlo en ACB casi con la misma plantilla de nacionales. Éramos como un grupo de amigos y los Smith eran increíbles. Llenábamos todas las canchas, éramos puro espectáculo. Javier Imbroda era nuestro entrenador y nuestra premisa era defender a muerte y que el equipo contrario metiera una canasta menos que nosotros, para meter puntos hace falta talento, pero para defender solo hacen falta ganas y cojo.... En mi primer año en ACB (88-89), tuve mala suerte. Empecé muy bien con algún partido de 15 puntos, pero me rompí la rodilla y se me acabó la temporada después de solo seis partidos. Todo el mundillo del baloncesto me comentó que si no me hubiera roto habría madurado con Mayoral y siempre hubiera jugado en ACB, en las estadísticas estaba entre los cinco mejores pívots nacionales. Por cierto que el día después de ganar en la segunda jornada en Gran Canaria, me casé”.

De Badajoz a Vitoria. “Volví a Primera B con el Cajabadajoz, pero fue un tiempo de transición. En 1990 mi agente me consiguió una prueba con el Taugrés y la superé. Jugué bastantes minutos aquella temporada al lado de unos monstruos como Joe Arlauckas, Ramón Rivas, Pablo Laso, De la Cruz, Marcelo Nicola o Sibilio; sin lugar a dudas, el mejor equipo en el que he jugado. Grandes personas. Muchas tardes de domingo íbamos a casa de ‘Chicho’ a jugar al billar y beber cava”. Aquel año me tocó defender a auténticos "colosos" como Sabonis, Norris, Piculín Ortiz, Stanley Roberts, Pinone... y en todos los entrenamientos a Rivas ¡Casi nada!”.

Vuelta a la segunda categoría. “Debí dejar buen recuerdo en los sitios porque tuve otra etapa en Badajoz y otras dos en Canarias. De la segunda me quedo con la pena de no haber subido en el último partido contra el Salamanca. Aquel día un responsable del Salamanca salió diciendo en la prensa local que yo era un jugador que descentraba a su americano que era la estrella del equipo y en aquel partido apenas pude jugar por las faltas y perdimos. Sin embargo, al año siguiente, esa misma persona me fichó para jugar en su equipo y en el vinculado, el Vino de Toro de Zamora, donde jugábamos muy bien y éramos el único equipo imbatido de España hasta que volví a romperme el cruzado, aunque de la otra rodilla. Conocidos como Salva Guardia y Jordi Millera eran compañeros de equipo”.

Marbella, Portugal y regreso a casa. “En la 95-96 fui a Marbella, donde se hizo un gran equipo y parecía que íbamos a salir en LEB. Jesús Gil que era el alcalde nos dijo que pondría el dinero, pero al final, nada, así es que me fui al Linense. En 1997 salió la oportunidad de ir a Portugal, al Aveiro Esgueira, un equipo en la costa, al sur de Oporto que nunca había ganado algo importante. Iba con ropa para una semana, para hacer una prueba, y nada más verme en el primer entrenamiento, me ficharon. No volví hasta pasado un mes ya que ganamos la Taça de la Liga (equivalente a la Copa del Rey) y fuimos a la Copa Korac. Disfruté mucho ahí, había un gran nivel en la liga con muchos comunitarios y más de 30 ex-ACB españoles, jugaba más de 30 minutos, y con gran protagonismo en ataque, quedamos terceros en la liga, ¡¡¡quién me lo iba a decir a mí con 32 años!!! Me renovaron por dos años más, aunque el segundo tuvo problemas el equipo y rescindimos el contrato. Tenía ganas de volver cerca de casa y acabé en Archena, en EBA. Después de aquel año me retiré, pero dos años después me llamaron para un proyecto ilusionante y mi pasión por este deporte hizo que jugara dos años más, hasta los 38 en Pego, ya en la zona de Valencia, en autonómicas, quedando campeones. Siempre agradeceré a este deporte todas las satisfacciones que me ha inculcado en mi vida, lo sigo y estoy al día de todo lo que acontece y me hubiera gustado seguir ligado a él. Creo que con mi dilatada experiencia hubiera sido un buen entrenador, pero ya he cerrado esa etapa. Ahora mismo mi mayor satisfacción es disfrutar de mi mujer y mis cuatro hijos, pero muchísimas veces me vienen buenos recuerdos... En los últimos años trabajo en la seguridad privada”.