Pablo Yánez: Defendiendo a Corey Brewer

Pablo Yánez: Defendiendo a Corey Brewer
En la temporada de su debut con el Gran Canaria.

Javier Ortiz Pérez

Pablo Yánez es de esa gente que te lo ponen fácil: contactas con ellos (en esta ocasión vía Twitter), les explicas un poco por encima lo que quieres y a los dos días encuentras en la bandeja de entrada una explicación perfecta sobre su carrera como jugador y su vida actual. Su aportación la historia de la Liga Endesa es de cuatro minutos en un partido con el Gran Canaria.

“Mi primer contacto con el mundo de la canasta fue a los 7 años en un ‘clinic’ que organizaba Carmelo Cabrera. Luego ya empecé a jugar en el colegio Loyola de Las Palmas de Gran Canaria donde estudiaba. Allí ya empecé a destacar y en categoría cadete fichaba en el Gran Canaria. En Junior de segundo año ya empecé a entrenar con el equipo ACB. Para mí fue una experiencia brutal ya que pasé de jugar con niños a jugar con hombres y además todos muy buenos. Estuve otros cuatro años más en el club, ya en categoría senior, alternando el equipo EBA con el ACB. Fue una experiencia increíble ya que tuve la oportunidad de conocer y entrenar con un montón de jugadores buenísimos y la fortuna de entrenar con gente como Himar Ojeda, Falo Calvo, Manolo Hussein y Pedro Martínez.

Solo llegué a jugar un partido y unos pocos minutos. Fue de la mano de Manolo Hussein en mi tercera temporada como jugador senior. Era el último partido de liga en Sevilla contra el Caja San Fernando. Faltaban algo más de 3 minutos para acabar el partido y la verdad que tal y como se estaba desarrollando no pensaba que fuera a jugar, ya que el partido estaba aún por decidirse. Manolo me dijo que saliera a defender a Corey Brewer y lo único que pude hacer fue gastar un par de faltas. Al final perdimos, pero he de reconocer que nunca en una derrota fui tan feliz como aquel día. Ese día acabamos en cancha cinco jugadores canarios, cosa que la verdad también fue una gran alegría.

Fue el último partido de Hussein en el Gran Canaria. Después llegó Pedro Martínez y aunque era una habitual en los entrenamientos y partidos del primer equipo nunca pude volver a jugar con el ACB.

Al año siguiente, al no poder seguir ya como jugador vinculado en el equipo EBA decidí salir a jugar la península. Jugué para Cartagena, Andújar, Archena, Enrique Soler con algún año intercalado en San Isidro (todos estos en EBA) y en Lugo (LEB). En todos los sitios que jugué conocí muy buena gente e hice buenos amigos, pero sin lugar a duda el mejor año que recuerdo fue el que jugué en Archena, no a nivel deportivo, aunque de la mano de Felipe Coello estuvimos a punto de ascender, sino porque conocí a la que hoy en día es mi mujer.

Como jugador siempre fui buen tirador y bien dotado técnicamente. Era un jugador inteligente en la cancha, aunque probablemente mi cabeza siempre fue más rápida que mis pies. Empecé jugando de base aunque luego evolucioné a la posición de escolta, por lo que conocía el juego bastante bien. Físicamente nunca fui un portento, aunque con los años y el trabajo cada temporada estaba mejor.

Actualmente vivo en el Puerto de la Cruz en Tenerife. Me casé y tengo un niño de cinco años y una niña de uno. Trabajo en la carpintería metálica de la familia de mi mujer y estoy estudiando Fisioterapia. He estado apartado del baloncesto, aunque este año estoy entrenando un infantil y una escuela en el CB Realejos, donde entreno a mi hijo, y también voy a jugar en el equipo de Primera Nacional de La Matanza”.

Perfecto.