Clarence Kea: Plusmarquista en rebotes

Clarence Kea: Plusmarquista en rebotes
En Italia.

Javier Ortiz Pérez

Clarence Kea suele ser puesto como ejemplo clarísimo de que no hace falta una gran estatura para capturar rebotes. Los registros oficiales le dan dos metros justos, pero no parece que llegase. Eso sí, le daba exactamente igual porque tenía todo lo que hay que tener para capturar los balones que chocaba con los aros: posición, inteligencia, un cuerpo fornido y, sobre todo, muchas ganas.

Kea tuvo el mérito de haber conseguido jugar en la NBA pese a haber entrado en el ‘draft’ en la octava ronda (número 169). El equipo que apostó por él, los Dallas Mavericks en lo que era la primera temporada de la franquicia, le hicieron primero un contrato temporal y luego otro para la campaña siguiente. En total fueron 51 encuentros de no mucho protagonismo (8,8 minutos), pero que seguro que le fortalecieron de cara a su posterior brillante carrera europea.

En 1984, todo el mundo recuerda la final de la Copa de Europa perdida por el Barcelona ante el Banco di Roma por la espectacular actuación del base americano Larry Wright, remontando un partido que se le había puesto negro. Pero ahí abajo, pegándose con los pívots azulgranas, estaba Kea, una roca muy difícil de mover y que no necesitaba el balón para sentirse importante.

Fue sin duda el gran momento de su carrera. Después, Israel, Francia y un par de equipos italianos más (Udine y Florencia) antes de recalar con su pila de rebotes en nuestra liga. Primero lo hizo en el Juver Murcia 91-92 y después en el Coren Ourense 92-93. En ambos casos, con 13,1 y 12,7, fue el líder estadístico de la competición de su categoría favorita, añadiendo también un número aceptable de puntos (16,8 y 12,7, respectivamente), porque tenía sus recursos y sabía aprovechar que recogía en la cesta contraria. Ya tenía los 30 bien pasados y era ‘perro viejo’.

Un párrafo merece lo sucedido el 21 de diciembre de 1991 en Murcia. Ni corto ni perezoso, cogió 29 rebotes (18 defensivos y 11 ofensivos, ahí es nada) en el encuentro ante el Dyc Breogán, resuelto con victoria local por 83-73. El récord todavía sigue vigente, 23 años después, y parece complicado que, con el reparto de minutos que existe hoy en día, alguien pueda batirlo.

Su entrenador aquella campaña, Felipe Coello, habló sobre él en Solobasket en una pieza muy recomendable: “siempre hacia lo indispensable para cumplir con su trabajo, era un profesional muy listo que no derramaba una gota de sudor más de las necesarias y no hacía un salto más de los que hicieran falta para terminar su trabajo diario. Creo que en una temporada completa se podrían contar con los dedos de una mano los mates que realizó en los entrenamientos, y si incluimos los partidos vamos muy justitos con las dos manos, lo suyo, estaba claro, no era de cara a la galería (…) Siempre estaba por delante de sus defensores a la hora de ir al rebote y la que se quedaba por detrás, pocas veces, usaba su llave maestra de colocar hábilmente el brazo encima del hombro del rival y no dejarlo saltar con lo que le reboteaba por detrás”.

Hay otro dato que dice mucho a favor de nuestro hombre: a los dos equipos españoles en los que jugó les fue bastante bien a nivel colectivo. Los murcianos tuvieron bastante estabilidad y se salvaron holgadamente, mientras que los gallegos (en el debut ACB de dos ‘grandes’ como Andre Turner y Chandler Thompson, que menudo trío hicieron con Kea) hasta jugaron los ‘playoffs’ y lograron la mejor clasificación de su historia, octavos.

Solamente jugó una campaña más, en el Fenerbahce turco. En la actualidad es responsable de operaciones deportivas en su universidad de origen, Lamar, en el estado de Texas.