Sasa Stefanovic: Recambio con carácter

Sasa Stefanovic:  Recambio con carácter
En acción.

Javier Ortiz Pérez

Hace algunas semanas hablábamos aquí de Ivan Koljevic y de su salida a mitad de la temporada 2005-06 cedido por el Lagun Aro Bilbao Basket al Olympiacos. Pues bien, el hombre que entró por él fue otro balcánico, Sasa Stefanovic.

Sin embargo, no había muchos parecidos más allá que eso entre ellos. Si Koljevic era un talento joven y algo descontrolado, Stefanovic llegaba ya curtido en muchas batallas (tenía 30 años) y era un base más pausado, más clásico. Encajó bien como complemento de Javi Salgado, sin más.

Buena parte de su carrera había transcurrido en el Estrella Roja, aunque también había pisado Grecia, Alemania y Turquía. Pese a lo cerebral de su juego, tenía mucho carácter y a veces ‘se le cruzaban los cables’. De hecho, a Bilbao llegó después de que en el Iraklis fuese cortado por acabar a puñetazos con un rival durante un encuentro. También en su último encuentro en España tuvo un encontronazo serio con un rival y tuvo que ser separado, me apunta Igor Minteguia.

Pasase lo que pasase, nuestro protagonista de hoy asegura que aquellos 13 partidos (y eso que solamente promedió 11 minutos en pista, con 4,5 puntos) fueron “el mejor momento” de su carrera en el baloncesto.

Y en eso hay que buscar un día clave: en su segundo partido, y en una de sus actuaciones más brillantes, el Bilbao Basket le ganó al Barcelona por primera vez en su historia (94-85). Stefanovic logró 9 puntos (2/3 en triples) en los diez minutos en los que permaneció en la pista. “No podré olvidar aquello”, reconoce, definiéndose como “un jugador de equipo, un buen base. Creo que era algo así como un soldado”. A nivel individual, también lució ante el Manresa con un perfecto 4/4 desde el arco (12 puntos en 16 minutos).

Se marchó contento, por lo que parece. “La ACB es la mejor liga de Europa. Me gustaría volver algún día como entrenador. Bilbao es una ciudad preciosa y España es un país muy bonito. Tengo un hijo y me gustaría que algún día jugase allí, como su padre”, indica.

Y es que ahora intenta abrirse camino en su Serbia natal en el mundo de los banquillos. “Si no estoy entrenando, intento pasar el máximo tiempo posible con mi familia”, apunta.