Andro Knego: Pelambrera ‘ochentera’

Andro Knego: Pelambrera ‘ochentera’
En Italia

Javier Ortiz Pérez

Sin duda, uno de los personajes más reconocibles del basket de los 80. Andro Knego estuvo una temporada en España, la 85-86, y, aunque le fue bien a nivel individual, se marchó con el sabor agrio de haber descendido con el Cajamadrid.

Fue aquella su primera experiencia fuera de Yugoslavia, donde no se dejaba salir a los jugadores fuera hasta que hubiesen cumplido los 28 años. Knego, nacido en la bella Dubrovnik y una gloria nacional en la Cibona, era un fijo en la selección balcánica. Con los ‘plavi’ sumó oro, plata y bronce olímpicos (en 1980, 1976 y 1984, respectivamente).

Era un pívot bastante útil, muy sólido y trabajador, y con un tiro de 3-4 metros bastante efectivo y mucho uso de un arte que se ha ido perdiendo, el del amago. Además, llamaba bastante la atención con sus hombros llenos de pelo, algo poco imaginable hoy en día, en estos tiempos de exhaustivas depilaciones masculinas.

Ni en su equipo ni en la selección fue nunca la primera opción ofensiva, pese a lo cual acumulaba minutos y minutos. Alguien tenía que hacer el ‘trabajo sucio’ a genios como Slavnic, Delibasic, Dalipagic o Drazen Petrovic. De la Cibona se despidió en 1985 después de haber ganado el triplete (Liga, Copa y Copa de Europa), aunque regresaría un año después tras su paso por Alcalá de Henares. Otro paréntesis de tres años en Italia dio paso a su tercera etapa en Zagreb. Su carrera no concluyó hasta los 41 años en el Tordat alemán, en 1997.

En el Cajamadrid acreditó 18 puntos y 7,1 rebotes. La anotación es la más alta de toda su trayectoria a nivel de club, lo que indica el protagonismo seguramente desmesurado que tuvo. El equipo no terminó de funcionar, quizás (como me recuerda Antonio Rodríguez) por el hecho de que su juego interior quedó debilitado porque se les escapó el fichaje de Fernando Romay. Se quedaron únicamente con un veterano Juan Fermosell y dos jóvenes, Juan Orenga y Chema Fernández, además de Knego, claro. Craig Dykema, que la campaña anterior había sido un tremendo triplista en el Licor 43, tuvo muchos problemas de salud.

‘Gigantes del Basket’ le entrevistaba en su número 17, de marzo de 1986. Entre otras cosas decía que “estaba un poco cansado de jugar en la Cibona” y que “necesitaba un cambio”. “España siempre me llamó la atención. Quería venir aquí y lo he conseguido (…). Tanto a mi mujer como a mí nos parecía muy interesante para nuestra formación vivir durante algún tiempo en otras culturas, en otros países”, añadía, asegurando que si se hubiese quedado en su país hubiera podido ganar lo mismo.

En su vida posterior ha hecho un poco de todo. Tuvo una época de entrenador y también en el mundo de la política, tras la independencia de Croacia, siendo cónsul en Milán durante cinco años. Estudió Economía, pero su ‘fichaje’ como director financiero de la Cibona en el 2009 con el objetivo de sacarla de una grave crisis que arrastraba no salió nada bien, dimitiendo a los diez meses por divergencias con el alcalde de Zagreb, Milan Bandic.

Desde entonces ha estado bastante apartado de la vida pública, aunque sigue asistiendo a partidos y es toda una celebridad. Recibe una pensión del estado croata “por contribuir a la reputación del país como deportista”.