Dan Grunfeld: Recién retirado

Dan Grunfeld: Recién retirado
Ourense 89-90, único año en ACB.

Javier Ortiz Pérez

Dan Grunfeld se acaba de retirar. Solo tiene 30 años, y con un pasaporte comunitario en el bolsillo y su buen tiro exterior se podía haber seguido ganando la vida en Europa unos cuantos años más, pero ha optado por darle un giro a su vida tras meditarlo durante todo el verano. Ahora está en la división de entretenimiento de la NBA, donde se ‘cuecen’ y se ejecutan muchas las ideas para mantener la competición atractiva (eventos, televisión, internet, promociones y demás). “Estoy disfrutando mucho y aprendiendo mucho también, claro. Estar sentado detrás de un escritorio es algo muy diferente a correr arriba y abajo en una pista, pero me estoy acostumbrando”, cuenta.

Nacido en Nueva Jersey, en los últimos años ha estado jugando en Israel, donde consiguió también la nacionalidad. Ya tenía la rumana también gracias a que su padre, Ernie Grunfeld (un mítico ex jugador y ex general manager de los Knicks) nació en ese país, aunque cuando él tenía nueve años la familia emigró a Estados Unidos.

Dan ha vivido ese tipo de carrera en la que ha tenido que obviar las comparaciones con su progenitor, que jugó 693 partidos en la NBA y ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976. A veces puede abrir puertas, pero nunca es fácil ser el ‘hijo de…’.

Era un buen lanzador, hecho seguramente a la medida de la LEB Oro. Con 1,98 podía jugar indistintamente de ‘2’ y de ‘3’. Fue importante como refuerzo iniciada la campaña en el ascenso del CB Valladolid en el 2009 con 9,1 puntos por partido. Había jugado anteriormente en la LEB con el Gandía (14,7). Y pudo debutar en la máxima categoría en la capital castellanoleonesa, aunque no acabó la temporada. Algo castigado por las lesiones, sus promedios bajaron a los 5,8 puntos y solamente en dos de los 20 partidos que jugó superó los 10 puntos.

“Me encantó jugar en Valladolid. Nunca olvidaré ganar el campeonato en la LEB Oro y subir a la ACB. He jugado al baloncesto casi toda mi vida y ese es uno de mis recuerdos más especiales de toda mi carrera. Después, jugar en la liga fue fascinante: competir contra algunos de los mejores jugadores el mundo cada semana me ayudó mucho a mejorar”, apunta, haciendo un alto en su nuevo trabajo.

Según cuenta, en España también hizo amigos. “Con alguna gente de Valladolid todavía me mantengo en contacto. Disfruté mucho con la ciudad y con sus personas y aprendí mucho. No cambiaría por nada ese tiempo allí y me gustaría volver algún día de visita. Es un gran sitio”, añade.