Zeljko Rebraca: Un ‘5’ de clase balcánica

Zeljko Rebraca: Un ‘5’ de clase balcánica
En la final del Mundial-98.

Javier Ortiz Pérez

Una pena enorme la de no haber disfrutado más en España a Zeljko Rebracav. Los últimos tres partidos de su maravillosa carrera profesional los jugó este talentoso pívot en Valencia, pero problemas cardiacos que ya se venían sabiendo desde años le obligaron a la retirada. Ocurrió no hace tanto, en el arranque de la temporada 2007-08.

Tenía ya 35 años y estaba muy castigado. La intención valenciana no era que fuese el jugador estelar que en su momento fue, pero sí que echase una mano con su experiencia y que en momentos concretos de los partidos sacase su calidad. No pudo ser, pero al menos nos queda el recuerdo de década y media en primera fila del baloncesto europeo y casi mundial.

La primera vez que supimos de él fue en 1991, cuando sin haber cumplido los 20 empezó a destacar en el Partizán que se proclamó campeón de Europa con el celebérrimo triple de Djordjevic. Como los grandes pívots de la escuela balcánica, impresionaba la facilidad con la que movía su estatura (2,12) y los recursos técnicos que sacaba en el poste bajo.

En el equipo de Belgrado estuvo hasta 1995, cuando dio el salto al baloncesto continental ‘de los dólares’, primero la Benetton de Treviso (hasta el 99) y luego el Panathinaikos (hasta el 2001, ganando su segunda Euroliga en el 2000). Ya era por entonces titular en la selección yugoslava, con la que consiguió dos oros en Europeos (95 y 97) y el del Mundial-98, además de la plata en Atlanta-96.

En 2001 se produjo lo inevitable: la NBA. Sus derechos pertenecían a Seattle desde 1994 (número 54 del ‘draft’), pero fueron pasando por Minnesota, Toronto y finalmente Detroit. Los Pistons le contrataron y seguramente su mejor campaña fue la de ‘rookie’ (6,9 puntos y 3,9 rebotes). Allí estuvo hasta 2004, cuando fue traspasado a Atlanta (solo tres partidos). En los Clippers pareció vivir un cierto ‘revival’ en la 2004-05, pero luego se pasaría más tiempo de baja que en activo por alteraciones en su corazón (ya fue operado dos veces) que exigían máxima precaución.

Su último tren al baloncesto fue en La Fonteta, en el 2007, un poco por amistad con Johnny Rogers, con el que había compartido vestuario en el ‘Pana’. Pero esa prueba no fue bien. Después de haber sufrido ya algún que otro problema, el 23 de noviembre sufrió una bajada de tensión ante el Gran Canaria y ya no volvería a jugar. Era mejor no seguir arriesgando su salud. Fue él mismo quien tomó la determinación. “No me veo en condiciones de ayudar al equipo en la medida en la que creo que debo hacerlo y por eso he tomado esta decisión”, dijo cuando se marchó, enormemente agradecido al trato que había recibido en Valencia.

“Quiero dar las gracias, sobre todo a mis compañeros que me han ayudado y me han dado apoyo desde el principio, también al cuerpo medico que han estado ayudándome en todas las medidas de sus posibilidades y en especial al preparado físico, Iannis Merichovitis, que ha sido mi principal apoyo durante todo este tiempo y que realmente se tiene que sentir mal en estos momentos. Desde este momento lo dejo, me paro. Doy las gracias a todos, también a los aficionados, al presidente, a Johnny Rogers y a todo el staff técnico por todo lo que han trabajado por mí. Y por su puesto a mis compañeros. Para mí ha sido muy difícil estar al lado del banquillo viendo jugar a mis compañeros sin poderles ayudar”, añadió.

Según relata Edu Casado en Qué fue de. El Blog de los deportistas olvidados, ahora parecen irle bastante bien las cosas. “Tras su retirada montó una empresa llamada Rebraca Secured Assests Ireland, que se dedica a la construcción y gestión de centros comerciales, edificios de oficinas y de viviendas, por ahora en las repúblicas que formaban Yugoslavia”, escribe.