Arturas Karnisovas: Estrella desde el primer día

Arturas Karnisovas: Estrella desde el primer día
Con la selección de Lituania.

Javier Ortiz Pérez

No era un jugador especialmente conocido Arturas Karnisovas cuando vino a España, pero después se convertiría en toda una estrella. Digamos que Aíto García Reneses se lo sacó de la manga, como a tantos otros. Es un jugador que dejó un excelente recuerdo, encarnando los mejores valores de la escuela lituana: un tiro exterior mortífero y unos fundamentos individuales muy refinados.

La que tuvo vestido de azulgrana fue, en realidad, su segunda experiencia profesional. Ya había estado en los Juegos Olímpicos de 1992 con Lituania, donde se mantuvo, pese a sus 11 puntos por partido, en un discreto segundo plano tras los ‘clásicos’ Sabonis y cía. Muy comentada fue su escena desde el banquillo sacando fotos al ‘Dream Team’ en plena semifinal, pero es que aquellos tíos eran muy grandes, claro.

Estaba jugando por entonces en la universidad de Seton Hall, a la que acudiría desde 1990 a 1994 procedente del Statyva Vilnius. Cuando terminó, en la 94-95 sustituyó al ex Zaragoza Dennis Hopson en Cholet iniciada la campaña y lo hizo muy bien (20,1 puntos, 6,5 rebotes), pero no hasta el punto de sospechar sobre él que se convertiría en una estrella.

Vaya si lo hizo. Su primer partido ACB, el 8 de septiembre de 1995, resultaría inolvidable: en una cancha tan difícil como la del Buesa Arena clavó 33 puntos en 28 minutos y el Barça se impuso por 80-99. Aíto había vuelto a acertar con un jugador inteligente, preciso, que no abusaba del triple pese a su facilidad para meterlos y que ayudaba un poco en todas las facetas del juego. Como a tantos otros, le faltó la Copa de Europa, recordando con amargura el tapón de Vrankovic a Montero en 1997 que le apartó de ella.

En las dos temporadas de su primera etapa en el Barça ganó las dos ligas. Luego jugó en ‘grandes’ de Grecia (Olympiacos) e Italia (Fortitudo de Bolonia) para regresar en el 2000 al Palau, donde ya tuvo otro rol, algo machacado por las lesiones, durante otros dos años, en los que añadió un campeonato liguero –el que protagonizó Pau Gasol en el 2001-- y una Copa. Se retiró muy joven, con 31 años, de azulgrana.

Quizás le faltó algo de músculo para intentar la aventura en la NBA, o haber nacido cinco años después, pero sí que ha acabado perteneciendo a la liga norteamericana en su sección de operaciones internacionales. Y es que cuando se retiró, ni se quedó en España ni volvió a Lituania, sino que se mudó a Nueva Jersey. Además de trabajar en la propia NBA, también colaboró con varias franquicias como ojeador sobre todo centrado en el baloncesto europeo, pero el gran salto lo dio en el verano del 2013, donde fue nombrado asistente del ‘general manager’ por los Denver Nuggets.

“Arturas tiene un variado e impresionante bagaje como jugador, ojeador y ejecutivo”, dijo Tim Connelly, el ‘general manager’ de la franquicia de Colorado, en su presentación. “Sus conexiones mundiales son solo una parte de lo que añade a nuestro club. Su conocimiento sobre el baloncesto es muy grande y su experiencia en Houston y en la sede central de la liga no tendrá precio en su trabajo para mejorar el equipo”, añadió.

Este verano, en la Copa del Mundo, a ‘Karni’ le hemos vuelto a ver por aquí. El ‘Team USA’ utilizó su experiencia en basket internacional para integrarle en su cuerpo técnico, centrado sobre todo en elaborar informes de las selecciones rivales. Era curioso observarle en el banquillo americano. Como es fácil de imaginar, jugar en Barcelona durante la fase de cruces le trajo buenas sensaciones. En nba.com escribió esto: “Históricamente, Barcelona ha sido un gran sitio para mí a nivel personal. Gané aquí la medalla de bronce olímpica con el equipo nacional lituano en los Juegos de 1992 y fui parte de equipos campeones de la liga española en 1996, 1997 y 2001. Muchos buenos recuerdos en una ciudad que tiene mucho que ofrecer”. Sobre sus sensaciones en el transcurso del torneo, hay aquí una larga entrevista en El Periódico de Catalunya.