Harper Williams: Un americano muy fiable

Harper Williams: Un americano muy fiable
Fajándose con Scola en el Manresa.

Javier Ortiz Pérez

Harper Williams. Sin duda, uno de los americanos más regulares que hayan pasado por España en los últimos 20 años. Un jugador ultra competitivo que supo ganarse el cariño del público en todos los equipos en los que estuvo y que, durante tanto tiempo entre nosotros (su primer equipo fue el León de la 93-94 y el último el Cáceres de la 2008-09) vivió una evidente evolución.

Williams, al que le gustaba que le llamasen ‘Harp’, llegó siendo un ‘3’, formando trío americano con Reggie Johnson y Joe Wolf. Era entonces una bestia a nivel físico, lo que le llevó al poco tiempo a ocupar posiciones más interiores. Diez temporadas en ACB con León (dos etapas), Estudiantes (dos etapas, teniendo serios problemas con Miguel Ángel Martín en una de ellas), Manresa (dos etapas) y Gran Canaria, con 346 partidos en total y unos notables promedios de 15 puntos y 7,2 rebotes en 31 minutos en pista.

No era un jugador especialmente vistoso, ni que necesitase mucho el balón ni engordar su estadística, pero sí resultaba muy efectivo y fiable. Con dos metros pelados se hacía hueco bajo los tableros con bastante facilidad y era extraordinariamente rápido en el poste bajo. Una temporada, la 2002-03, hasta fue el máximo taponeador de la competición. También tenía un tirito dañino desde 4-5 metros. Y hasta puede presumir de haberse llevado un título, la Copa de 1996 con el TDK Manresa.

Su último servicio en España fue, ya veterano, ayudar al Cáceres en su intento de ascenso a la Adecco Oro, categoría en la que él ya había militado con el Breogán. Pese a su buena aportación (era impresionante el respeto que le tenían rivales y árbitros), no consumó el éxito, pero el equipo sí se hizo con una plaza la siguiente temporada en la segunda categoría nacional. Le renovó, pero Williams fue cortado al poco tiempo. El club se agarró a que no quiso pasar un control de alcoholemia de madrugada.

Me ha enviado unas frases generales sobre sus recuerdos de España (“aprendí una nueva cultura, a mucha gente estupenda y hasta el idioma. Llegué siendo un chico y me fui ya como un hombre”), pero es bastante más ilustradora la entrevista con él que publicó Mariano Galindo en Encestando hace algo más de dos de años. Veamos un poco por encima:

No a la NBA. “Hice training camps con los Lakers y con los Nuggets. Entonces surgió España, primer lugar extranjero que mostró interés por mí. La oferta de León me ofrecía más dinero garantizado que las propuestas de estas franquicias”.

Los inicios en el León. “Reggie Johnson me ayudó muchísimo tanto dentro como fuera de la pista. No fueron tiempos sencillos. El asunto del idioma era complicado. La primera vez que fui a comer (la comida española es exquisita), o lo intenté, tuve que coger la carta y señalar con mi dedo lo que quería para comer. Tuve que poner el dedo en la foto”

El Estudiantes. “Es un club muy profesional. Disfruté muchísimo allí y en la ciudad. De hecho diría que Madrid, junto con Las Palmas de Gran Canaria y Barcelona, son las ciudades donde viviría de no hacerlo en los Estados Unidos”. Sobre la Copa con el TDK Manresa señala que es “el mejor recuerdo de mi vida deportiva”.

Después de lo ocurrido en Cáceres, aún le quedarían un par de años de baloncesto en México y Brasil, alcanzando casi los 40 sobre la pista. Actualmente vive en Chicago.