Pepe Cárdenas: : La rotación que nunca existió

Pepe Cárdenas: : La rotación que nunca existió
Temporada 89-90.

Javier Ortiz Pérez

Hay jugadores que ven la historia desde cerca, pero luego la historia difícilmente les recuerda a ellos. Pepe Cárdenas estuvo en primera fila de lo sucedido en Málaga a finales de los 80, cuando el baloncesto se convirtió en el deporte de la ciudad. Vio muy poquitos minutos en pista con aquel Caja de Ronda de Mario Pesquera y no por eso deja de sentirse partícipe y orgulloso por el trabajo que aportó. Ese tipo de jugador que se ‘pega’ durante la semana con los americanos para que el día de partido lleguen curtidos era (y es) muy necesario.

Cárdenas era un pívot grande para la época (2,07), los resquicios para ocupar el tiempo en pista dejado por Joe Arlauckas, Rickey Brown y Rafa Vecina eran muy escasos, así es que se tuvo que conformar con formar parte de forma callada de una época clave de la evolución de aquel proyecto de Ciudad Jardín.

Barcelonés y formado en el Cacaolat Granollers, había llegado con 16 años a Málaga para formar parte de la cantera del club y ya se quedaría para siempre. Con 18 debutó en la máxima categoría en aquella caótica campaña 87-88 en la que la salvación se produjo ‘in extremis’ en buena parte por los bombardeos de Adrian Branch. Llegó entonces Pesquera y eso le dio una seriedad tremenda al equipo. Para siempre quedó como ejemplo de exprimir de forma exclusiva a 6-7 jugadores como máximo. Entonces todavía no estaban instituidas las rotaciones de un modo tan extensivo, pero sí que sorprendía que hubiese muchos partidos en los que cuatro de sus hombres estuviesen los 40 minutos en pista.

“El recuerdo que queda es increíble, pues fue una época muy buena en mi vida. Te dedicabas a hacer lo que te gustaba y encima estabas todo el día viajando”, apunta ahora Cárdenas. Viajando, sí, y entrenando, porque, lo que es jugando, muy poco, curiosamente cada vez menos: 44 minutos (4 partidos) en la 87-88, 3 (2 partidos) en la 88-89 y 1 (2 partidos) en la 89-90. Y eso que siempre iba convocado. Pero es que ni ganando o perdiendo por 30 puntos…

No pudo triunfar en el baloncesto. “Como jugador, según los entrenadores tenía buen futuro, pero delante tenía nada más y nada menos que a Vecina, Arlauckas y Ricky, y como entrenador, a Pesquera, que digamos no movía mucho el banquillo” (risas).

Sigue en Málaga, casado y con un hijo de 19 años. “Practico todos los días deporte en el gimnasio”, cuenta. “Estoy trabajando en el campo de la seguridad privada, ahora como responsable de equipo de la seguridad del campus universitario de Málaga”, apostilla.