Terry Stotts: Del Ramiro al Moda Center de Portland

Terry Stotts: Del Ramiro al Moda Center de Portland
Cantú, su primer equipo europeo.

Javier Ortiz Pérez

Empieza la NBA y las conexiones entre los dos lados del Atlántico saltan. Desde hace un par de años seguimos con interés por aquí lo bien que lo hace Terry Stotts en los Portland Trail Blazers, aunque no le dé bola a nuestro Víctor Claver. ¿Por qué? Sí, muchos ya sabrán que jugó en el Estudiantes en la temporada 83-84, haciendo pareja de americanos con Chuck Aleksinas.

Stotts no era un ‘saltarín’ espectacular como otros aleros de su país que llegarían posteriormente al Ramiro de Maeztu (David Russell, Rickie Winslow, Chandler Thompson…). Lo suyo era más bien un juego sobrio y pausado, perjudicado, al parecer, porque en el baloncesto FIBA todavía no se había instalado la línea de tres puntos. Aseguran que se hubiera ‘hinchado’ y que su buen promedio de 24,3 puntos (más 5,3 rebotes) hubiese mejorado.

No fue una temporada feliz para el ‘Estu’, salvada ‘in extremis’ en el primer ‘playoff’ de permanencia que se disputaba en la liga. La victoria ante el Huesca sirvió para continuar en la máxima categoría. “Era un buen jugador, y además una excelente persona. Se integró muy pronto en el equipo y en la ciudad. Era muy abierto y enseguida formó parte del grupo, al contrario que el otro americano del equipo, Chuck Aleksinas, que era más reservado y callado (…). Se interesaba mucho por las cuestiones tácticas, algo que en general no es muy habitual entre los jugadores, especialmente entre los extranjeros. En las charlas prepartido siempre tomaba la palabra, preguntaba, proponía”, recordó su excompañero Javier García Coll en un artículo publicado en acb.com en el 2003.

Un vistazo a su carrera como jugador. Estudió en Oklahoma y fue seleccionado con el número 38 de 1980 por Houston Rockets, pero no llegaría a jugar en la NBA. Sí en la CBA, donde su encuentro con George Karl en los Montana Golden Nuggets le cambiaría la vida posteriormente. Su aventura europea contuvo países como Italia y sobre todo Francia, donde pasó desde 1985 a 1990, el año de su retirada.

Fue entonces cuando Karl le dio trabajo como su asistente en los Albany Patroons, también de la CBA. Luego le llevaría consigo a Fort Wayne y a los Sonics. Antes de estar en los Blazers, ya había dispuesto de un par de oportunidades como primer técnico en la NBA, primero en Atlanta y luego en Milwaukee, en ambos casos sin demasiado éxito. Ahora sí lo está teniendo en Portland, uno de los equipos que mejor juega, al menos a nivel ofensivo. Y es que el ataque, un poco en una prolongación de lo que era como jugador, es su especialidad. En el título logrado por los Dallas Mavericks en la 2010-11 era él quien se ocupaba de ese aspecto dentro del cuerpo técnico de Rick Carlisle.

En 2012 se hizo cargo de los Blazers y, tras un primer año duro, su proyecto ya empezó a florecer la pasada campaña (eliminados en segunda ronda por los inteligentísimos Spurs). Ahora pueden estar en los primeros puestos del Oeste e incluso luchar por el título de su división, beneficiados por la ausencia en las primeras semanas de Kevin Durant en Oklahoma.