‘JJ’ Davalillo: Coraje en la pista… y en el palco

‘JJ’ Davalillo: Coraje en la pista… y en el palco
Última temporada en activo profesionalmente, Murcia 90-91.

Javier Ortiz Pérez

Xabier Jon Davalillo es ‘JJ’ Davalillo, personaje capital en el baloncesto vizcaíno (y por extensión, vasco) de los últimos 30 años. Primero fue un jugador quizás no estelar, pero sí honesto, entregado, de los que conectaba con la grada, y después ha presidido el Bilbao Basket en dos etapas, la segunda iniciada el pasado verano.

Empezó a jugar en los Maristas de Bilbao, aunque su primera experiencia en la Liga Nacional (todavía no se había fundado la ACB para gestionar la máxima categoría) sería en Vitoria. El Baskonia llevaba entonces el nombre de Arabatxo. Era la campaña 82-83. Después, se hizo importante en su ciudad natal, de regreso, con cinco temporadas en el Cajabilbao, vivió un ascenso con el Juver Murcia y concluyó su trayectoria profesional en Granada, en 1991, bastante joven (31 años). En total fueron 199 partidos ACB con 12,1 puntos de promedio en 29 minutos.

¿Es más divertido ser jugador que presidente? Aparentemente sí, pero él no es un hombre de respuestas simple. “Ser directivo es otra experiencia. Va todo un poco con la edad. Yo pude disfrutar de poder vivir de un deporte que me gusta, con días mejores y peores: viajar, conocer gente… Vives muchas cosas. Lo que más te queda son los amigos que haces con el tiempo”, afirma.

Era un tipo de baloncestista muy valioso, al menos para su época: no hacía nada especialmente bien, pero sí ayudaba en todo. “No era un anotador talentoso, es cierto, pero lo suplía con entrega, compromiso, intensidad. No me importaba sacrificarme”, dice. Recuerda con especial cariño la etapa en el Cajabilbao. “Los dos primeros años en ACB en La Casilla fueron increíbles. Triunfar en tu tierra es lo más grande”, resume. Pero también guarda en un lugar preferente de su corazón subir en Murcia en 1990.

Tras su retirada en 1991 –aunque permaneció un par de años jugando ‘para matar el gusanillo’ en el Loyola de Bilbao en Segunda—se centró en el mundo de la empresa. “Mi padre era empresario y desde pequeño he vivido siempre ese ambiente, ese ritmo de no tener horarios, y me caló”, señala. Se especializó en el campo de los equipamientos deportivos, aunque después lo ha ido ampliando.

Y… ¿cómo ha sido lo de presidir el club que tomó el relevo del extinto Cajabilbao? “La primera vez me llamaron y era un proyecto que nos hacía a todos mucha ilusión, así es que acepté participar en él, ayudar en lo que podía. Luego no me gustaba cómo estaban transcurriendo las cosas, qué rumbo estaban tomando, y me marché”, apunta. ¿Y la segunda, tan complicada? “Me daba pena porque nos habíamos entregado mucho por el club en su momento y era una lástima que eso se perdiese, así es que ahí estamos otra vez un grupo de gente que queremos sacarlo adelante. Ganar partidos siempre viene muy bien. Te puedes centrar en otros problemas, pero hay un agujero grande y hay que pelear mucho para taparlo. Con el tiempo, a cuatro años vista, creo que podremos conseguirlo”.

Y es que en el plano institucional, ‘JJ’ quiere emplear la misma fórmula que aplicaba en la pista: “El único momento en el que te puedes rendir es cuando termina el partido”.