Chris Moss: Adorado en Menorca

Chris Moss: Adorado en Menorca
Cinco años en el Menorca.

Javier Ortiz Pérez

A principios de este siglo empezó a hacerse inhabitual ya una figura que era frecuente en los años 80 y casi 90: la del norteamericano que está muchos años seguidos en la misma liga y, afinando incluso, en el mismo equipo. Pues bien, Chris Moss se convirtió en una ‘rara avis’ con sus cinco temporadas consecutivas en el Menorca (dos en LEB y tres en ACB) y otras dos en el Murcia. ¿La explicación? Pues que era muy bueno, claro, y se hizo querer, sobre todo en Menorca.

Es cierto que Moss era bastante desconocido cuando llegó en el 2003. Con un buen expediente universitario en West Virginia, había jugado temporadas no completas en Israel y Francia y, bueno, parecía que iba a ser un buen americano para la actual Adecco Oro, sin mucho más. Pero en su primera temporada se plantó en 18,1 puntos y 8,5 rebotes dejando claro que iba en serio. El ascenso se resistió hasta la siguiente temporada, pero llegó.

Luego fueron tres temporadas en la máxima categoría con, como era de esperar, algo menos de peso estadístico, pero sí mucho en el juego. Era un jugador muy competitivo, intuitivo para el rebote y con calidad de cara al aro. No le faltaba además espectacularidad, conectando a menudo con la grada de ‘Bintaufa’. No creo que haya habido un jugador extranjero más querido en la isla balear.

También fue útil en Murcia en las 2008-09 y 2009-10. Totalizaba así 157 partidos ACB con 10,5 puntos y 6,5 rebotes en 27 minutos. Desde que nos ‘abandonó’ ha estado un poco aquí y allá: Corea, Puerto Rico, Alemania y últimamente en Uruguay, donde juega en el Aguada camino de los 35 años.

Pocos jugadores americanos han respondido tan rápido y tan amablemente a mi cuestionario. “De España recuerdo sobre todo a los aficionados. Siempre eran muy apasionados, tanto en Menorca como en Murcia. Algunas veces eso era bueno y a veces malo, siempre había pasión. Era una gran liga, con un montón de jugadores buenos. España es mi sitio favorito para vivir. La gente y el estilo de vida se adaptan a mí perfectamente”, escribe.

Según asegura, se ve a sí mismo como “un jugador de equipo”. “Hacía exactamente lo que me pedía el entrenador. Ahora probablemente tengo mejores cualidades que antes. Mis últimos años en España me enseñaron que necesitaba mejorar mis capacidades y es lo que he estado intentando desde entonces. Creo que soy buen compañero”.

Dice que sigue jugando porque “ama el baloncesto”, no por dinero. “Hice buenas inversiones y no tengo problemas económicos, así es que mi único objetivo es disfrutar del juego. Me encanta también disfrutar de la familia en mi tiempo libre. Acabamos de tener un hijo”, cuenta.

Ya tiene planes para cuando dedica retirarse. “Me gustaría entrenar, ayudar a la gente joven dentro y fuera de la pista, y al mismo tiempo continuar con mis negocios”.