Gabriel Muoneke: Testarudo… y escritor

Gabriel Muoneke: Testarudo… y escritor
Cáceres 2002-03.

Javier Ortiz Pérez

Gabriel Muoneke tuvo una variopinta carrera que incluyó un par de equipos españoles, el Cáceres de la temporada 2002-03 y el Tau de la 2007-08. Fueron papeles distintos: mientras que en Extremadura el equipo se encomendó a él para intentar salvarse del descenso (no lo consiguió), en Vitoria ejerció de complemento, entrando y saliendo del equipo y aportando aspectos concretos saliendo casi siempre del banquillo. Un aporte: no le gusta que le llamen ‘Gabe’, como habitualmente ocurrió aquí.

Nacido en Estados Unidos aunque de familia nigeriana (su nombre completo es Nnaduben Gabriel Enyinnaya Muoneke), su juego estaba entre el ‘3’y el ‘4’. Durante largo tiempo persiguió la NBA (habitual en los campus veraniegos y en la liga de desarrollo) y la rozó en alguna ocasión, pero no llegó a debutar en ella. Quizás le faltaba algo de talla para jugar por dentro (estaba en 2,00 o un poquito más) y tiro exterior para hacerlo por fuera. Compensándolo, una gran ética de trabajo y mucho compromiso y dureza.

De Muoneke sabíamos otra cosa: durante una época escribió un ‘blog’ en Hoopshype y la verdad es que no se le dio nada mal. Se le intuye un tipo bien formado que ahora ha respondido en tres bloques con mucha precisión a nuestras preguntas.

Recuerdos de España. “Es un recuerdo muy vivo y me gustaría que fuese mi segunda casa algún día. Fue la única vez en la que disfruté realmente del baloncesto en toda mi carrera profesional. Tuve pequeñas etapas en la NBA, China, Francia, Turquía, Corea (ahí también disfruté, pero por el dinero), Puerto Rico y otros lugares, pero solo en España amé el baloncesto. Uno de los momentos más alegres de mi carrera fue cuando le metí un triple al Unicaja que sirvió para darnos la victoria. También recuerdo que el único momento que me dolió en el baloncesto fue perder la final de la Copa del Rey. Tuve grandes compañeros, como Hurl Beechum, Ferrán López, Juan Orenga, Sergi Vidal, Igor Rakocevic, Pablo Prigioni, Pete Mickeal y muchos otros. Y, por supuesto, recuerdo haber descubierto mi pescado favorito allí, el rape. De lo único de lo que me lamento es de no haber terminado la temporada en el Baskonia y no haber podido conseguir así el título de la ACB. Es algo de lo que me arrepiento mucho. No echo de menos el baloncesto, pero esa pena me perseguirá siempre.

¿Cómo se veía a sí mismo como jugador? “Era testarudo, obstinado, atlético e inteligente tipo que obtenía mejores resultados de lo esperado. Algunas veces bueno, algunas veces malo. Muy obstinación me ayudó a rebotear mejor de lo normal midiendo solo 2,01. Mi naturaleza de testarudo solo podía llevarlo adelante gracias a mi capacidad atlética. Si no hubiese sido por ser atlético, me hubiesen mandado a casa después de un año en el Olimpia de Milán. Creedme: tuve suerte de estar diez años ganando dinero con el baloncesto con mi talento”.

Su vida actual. “Utilicé mi titulación en Ingeniería Petrolífera y trabajé para una multibillonaria empresa llamada Afren PLC en Gran Bretaña durante cinco años. Recientemente fundé la mía en Nigeria. Tengo la suerte de que mis experiencias en el baloncesto me prepararon para todo y es lo que estoy haciendo. Los amigos que hice mientras jugaba, especialmente en España, son relaciones que moldearon mi vida incluso hoy en día y le dio gracias a Dios por eso. La vida es estupenda”.