Vagelis Sklavos: Triples por el padre

Vagelis Sklavos: Triples por el padre
Pamesa Valencia.

Javier Ortiz Pérez

Vagelis Sklavos cumplió en Valencia el tópico del griego: es un jugador de muchísima actividad, pasión y compromiso. Su papel estaba claro desde el principio en aquella temporada 2005-06: llegaba para ser un relevo tanto del alero alto como del ‘4’ y lo fue. La ‘cultura’ que imprimió jugar en el Olympiacos durante los dos años anteriores le sirvió a buen seguro para mucho.

Sklavos incluso promedió más minutos (17) de los que podía preverse en principio, adornándolos con 6,2 puntos y 3,2 rebotes. Quizás abusó del triple (101 intentos por solo 40 de dos), pero el porcentaje fue bueno (41%). Fue un año difícil para los ‘toronja’, que increíblemente (con el equipo que tenían) no se metieron en los ‘playoffs’. Era la segunda temporada consecutiva que eso sucedía.

Hubo un momento paradigmático de la trayectoria de nuestro protagonista en la capital del Turia. Ocurrió a finales de noviembre. En el transcurso de la semana previa al choque ante el Tau se conoció que su padre había fallecido. Sklavos viajó precipitadamente a su país para asistir al entierro, pero llegó a tiempo de volver para la cita de Vitoria. Y no solamente jugó, sino que sus triples (cuatro consecutivos en el segundo cuarto) fueron decisivos para el despegue del Pamesa, que consiguió finalmente la victoria (81-91). Sus 14 puntos fueron su segunda máxima anotación en toda la temporada.

No renovó en Valencia, pero siguió siendo un jugador bastante cotizado, primero en Rusia y luego en Italia. En el 2010 regresó a su país, donde pasó del Panellinios al AEK de Atenas y ahora al Doxa Lefkada, donde todavía sigue jugando a sus 37 años.

“Tengo grandes recuerdos de cuando jugué en el Pamesa. Valencia es una ciudad muy bonita, con gente muy amigable. No olvido el acuario ni el gran edificio de la ópera, así como el clima que hizo durante toda la temporada El club tenía muy buena organización, con personas muy profesionales”, escribe desde Grecia. Desde luego, parece tomar partido sobre las polémicas edificaciones de Santiago Calatrava: le gustan.

En su visión sobre sí mismo, señala evidentemente a los triples como una de las principales cualidades, pero también a que se considera “un buen pasador”. Lo de la capacidad de pelea, como griego, se le presupone. “Soy un luchador durante el partido y siempre lo doy todo por mi equipo”, dice, feliz con su matrimonio de hace dos años y su pequeña hija de 19 meses. Parece que quiere seguir jugando mientras que el cuerpo aguante. “Me siento fenomenal”, resume.