Tony Smith: Decepción en Vitoria

Tony Smith: Decepción en Vitoria
En el Tau (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Suele señalarse el de Tony Smith como uno de los fichajes más fallidos de la historia de la liga. Ocurrió en la temporada 1997-98, cuando el Tau incorporó a un prestigioso base que llevaba ocho temporadas consecutivas jugando unos 15 minutos en la NBA (cinco de ellas en Los Angeles Lakers, con los que llegó a disputar una final y vestir el ‘34’ antes de la llegada de Shaquille O’Neal).

Sin embargo, Smith solo duró ocho encuentros en Vitoria (9,5 puntos y 3,1 asistencias en 28 minutos), llegándose a un acuerdo amistoso para rescindir el contrato. A ninguna de las dos partes le convenía mantener ese compromiso y el jugador hasta terminaría la campaña en la NBA, en la que totalizaría nada menos que 457 partidos en toda su carrera (5,5 puntos en 16 minutos).

¿Qué pasó? “Fui yo quien quise irme. No estaba de acuerdo con el entrenador, que era muy testarudo”, cuenta desde Milwaukee, donde trabaja como analista televisivo de los partidos los Bucks. “Era un momento de mi carrera en el que yo tampoco estaba bien. Acababa de salir de una operación y no podía entrenar dos veces al día, como es la costumbre en Europa. No lo había hecho nunca”, añade. “El estilo de juego que hay allí no me venía bien. Yo era más bien un base pasador y defensivo, pero se me pedía anotar, como a los americanos de allí”, remarca.

En todo caso, asegura que no se arrepiente de su paso por Vitoria. Al menos a nivel personal parece que sí que fue una buena experiencia para él. “La comida era muy diferente a la de Estados Unidos, pero también muy bien. La siesta en mitad de la tarde también era extraña para mí. Y recuerdo un baloncesto muy competitivo en el que ya digo que lo único que no entendía era por qué había que entrenar dos veces al día. Es demasiada carga para las piernas”, dice Smith, que se ve como “alguien que jugaba duro y que era inteligente en los dos lados de la pista”.

Pese a todo, le dio otra oportunidad a Europa cuando en el 2001 jugó unos meses en Rímini. Pero no se puede decir que su carrera internacional fuese mucho más extensa. Su tercer y último país fuera del suyo fue la República Dominicana y también brevemente.

Aparte de su trabajo televisivo, en verano impulsa algunos campus de baloncesto (“me encanta enseñar a personas de todas las edades y razas”) y juega al que es su segundo deporte favorito, el golf.

Es curioso que su salida del Baskonia supusiese la entrada de un jugador que marcaría una época, Elmer Bennett, que en principio levantó no pocas dudas porque venía de sufrir una hernia discal y era un jugador poco conocido en España.