Xabier Madina: Debut cántabro, corazón bilbaíno

Xabier Madina: Debut cántabro, corazón bilbaíno
Alzando un título con el Bilbao Basket.

Javier Ortiz Pérez

Xabier Madina fue uno de aquellos jugadores que, como Alberto Miguel, pasaron bruscamente de EBA a ACB en el transcurso de la temporada 99-2000. Y salió bien para el Cantabria Lobos, que consiguió la permanencia. El base vasco cuenta su historia en primera persona. En la actualidad es ingeniero… y músico.

“Los recuerdos que quedan son los buenos y con el tiempo lo malo se va olvidando. La fase de aprendizaje en las categorías inferiores del Caja Bilbao la recuerdo con mucho cariño ya que, además de aprender mucho, allí conocí a alguno de mis mejores amigos. Esa época de los 13 a los 18 te marca como persona y allí encontré gente muy interesante de la que aprendí un montón. Tras el debut con 17 años en Primera B de la mano de Juan Llaneza y la desaparición la temporada siguiente del equipo una vez alcanzado el ascenso a ACB, la ausencia de baloncesto de élite en Bizkaia duró varios años. Yo en ningún caso me planteé salir fuera de mi entorno, ya que quería compaginar mis estudios de ingeniería industrial con el baloncesto.

Tras el Patronato Bilbao en Liga EBA y La Salle en 2ª Nacional (ascenso a EBA frustrado por la ausencia de dinero) llegaron quizá las tres temporadas en las que realmente disfruté más jugando al baloncesto. Fue en el Bidengintza de Zalla, un pueblo de Bizkaia en el que nos juntamos una serie de ex canteranos del Caja Bilbao con jugadores del propio pueblo y conseguimos ascender de 2ª Nacional a liga EBA y en nuestro debut en EBA quedar campeones ganando la fase de ascenso en Cabra ante el poderoso CB Galicia de Melvin Simon, Lucho Fernández, Aller, etc... Nuevamente ascenso frustrado por no haber apoyos económicos suficientes, uno más en mi carrera, y tras una tercera temporada en Zalla llegó la oportunidad del Cantabria Lobos de Torrelavega.

Comencé la temporada en liga EBA, pero en los 10 últimos partidos Dani García, entrenador hasta ese momento del filial, tomó las riendas del equipo de ACB y con él debuté en la máxima categoría. Lo disfruté y mucho, sobre todo por conseguir salvar al equipo del descenso y poder jugar ante gente como Djordjevic, Perasovic, Scola, Tanoka Beard,... y compartir vestuario con Marc Jackson (el mejor jugador que he visto de cerca y el que más entrenaba), Dyron Nix, Ruiz Lorente, Manel Bosch… Una experiencia muy interesante.

Pero nuevamente el asunto económico se metió por medio y ese verano el Cantabria Lobos no fue capaz de asegurar su plaza en la liga ACB hasta septiembre lo que, unido a la aparación en Bilbao de un nuevo proyecto, el Bilbao Basket en LEB-2, hizo que volviese a casa. En condiciones normales hubiera seguido otro año en ACB en Torrelavega ya que contaban conmigo pero las circunstancias fueron esas y me decidí por regresar.

De nuevo en Bilbao, tras un muy sufrido primer año en el que se pagó la novatada de un club recién creado, la segunda temporada se consiguió el ascenso a LEB. Ya con Javi Salgado al mando de las operaciones mi rol fue muy secundario en esa última temporada y al año siguiente volví a liga EBA en Santurtzi. Tras dos años allí y con el cuerpo ya muy cascado por las lesiones decidí colgar las botas.

Recuerdo especialmente mi debut en la ACB, que viví con gran intensidad. Partido muy importante ante el Fuenlabrada en casa y Dani Garcia, recién llegado al puesto, decide sacarme de titular. Hice un buen partido, posiblemente el mejor de los 10 que jugué y además ganamos. Muy buen recuerdo, sin duda. Era un basket muy distinto al de ahora, con 30 segundos de posesión y rotaciones de 7-8 jugadores como mucho.

Yo era un jugador de equipo, un base al que le gustaba ordenar a su equipo y repartir juego. Podríamos decir que de la vieja escuela. Base alto, mal defensor, sufría con contrarios pequeños y rápidos. En ataque buena visión de jugo y con los años hasta llegué a tener buenos porcentajes den el tiro exterior. Nunca fui egoísta a la hora de jugar y siempre ponía al equipo por delante de mis propios números, algo que en el basket profesional no siempre suele ser así. Precisamente eso fue lo que no me convenció demasiado del "profesionalismo". Al menos en lo que a mí me tocó vivir, el individualismo asociado a la necesidad de conseguir un contrato para el año que viene complica mucho las cosas.

Mi único vínculo con el basket es mi labor como comentarista de los partidos del Bilbao Basket en una columna en el diario El Correo y el seguimiento de la Liga Endesa como espectador. Trabajo como ingeniero comercial en una empresa de robótica, sigo viviendo en Bilbao con mi mujer y mis tres hijas y parte de mi tiempo libre (que con 3 niñas de 1, 3 y 4 años no es mucho) lo dedico a WOP (www.walkonproject.org) una fundación puesta en marcha en Bilbao por un gran amigo dedicada a difundir la realidad de las enfermedades neurodegenerativas y recaudar fondos para su investigación en mediante la organización de conciertos (también toco la guitarra en la banda musical del proyecto, la WOP Band), festivales, y una iniciativa que ha tenido mucho eco en Bilbao y Bizkaia: una carrera de patos de goma por la ría de Bilbao de la que ya se han hecho dos ediciones.

En este vídeo se ilustra perfectamente lo que es WOP con una de las acciones más bonitas que hemos hecho”.