Andre Spencer: Complementario, no estelar

Andre Spencer: Complementario, no estelar
Taponado con el Estudiantes.

Javier Ortiz Pérez

El Estudiantes nunca ha renunciado a encontrar a su nuevo David Russell. De hecho, esa intentona en la búsqueda de un alero americano espectacular y anotador al mismo tiempo le salió muy bien al menos dos ocasiones con jugadores que también marcaron una época: Ricky Winslow y Chandler Thompson. Pero, claro, no siempre las apuestas salen tan apoteósicamente redondas. Andre Spencer no lo hizo mal en la temporada 94-95, pero no fue un gran año para los del Ramiro de Maeztu.

Spencer, de 1,98, era el mismo arquetipo que los que he nombrado: saltarín, sin miedo encarando el aro y con ganas de ‘liarla’ cada vez que cogía el balón. No empezó la temporada, pero sí la acabó, promediando 13,8 puntos y 5,8 rebotes en 34 minutos. El lanzamiento lejano se reveló como su gran problema, aunque al menos él mismo era consciente de ello. En 24 partidos solamente tiró ocho triples (metió dos).

A Madrid llegó incluso con mejor currículum previo que Russell y Winslow (Thompson es posterior), al menos en lo que a experiencia NBA se refiere. Había acumulado 48 partidos entre los Hawks, los Warriors y los Kings (7,2 puntos en 16,1 minutos, no está nada mal), además de participaciones en ligas europeas de mayor o menor prestigio como la sueca, la francesa o la israelí, donde fue especialmente apreciado. Allí fue donde concluyó su carrera en el 2001.

“Para mí España fue un sitio muy especial, el número 1 de toda mi carrera en el baloncesto. Todavía es la liga más competitiva fuera de la NBA, así es que estuve contento de jugar allí, aunque fuese durante unos meses. Fue una bonita experiencia”, relata. No tiene inconveniente en decir lo que más le gustó: la comida, la cultura… y la “night life” (sic). “Es un país emocionante con un montón de gente que sigue de cerca los deportes”, explica.

El ‘Estu’ terminó séptimo, eliminado en cuartos de final por el Unicaja (2-0), después de una temporada bastante turbulenta, con numerosos cambios de extranjeros y la salida de Miguel Ángel Martín y el ascenso de ‘Pepu’ Hernández al puesto de entrenador jefe.

En su propia opinión, “me veo como un jugador que podía hacer un poco de todo, lo cual es raro en el baloncesto, sobre todo ahora, cuando hay más especialistas”. Con el deporte de la canasta continúa especialmente relacionado, ya que es entrenador en un ‘high school’ en Riverside, en el estado de California. Asimismo, es fundador de West Coast Warriors, un programa AAU que intenta desarrollar a jugadores jóvenes de la zona. “Enseñamos fundamentos a chicos de 6 a 18 años. También les ayudamos a entrar en la universidad, o bien a jugar fuera del país si tienen el talento suficiente”, recalca.