Ondrej Starosta: 2,16 dominantes en Oro

Ondrej Starosta: 2,16 dominantes en Oro
En el Planasa Navarra.

Javier Ortiz Pérez

A medio camino entre ser un absoluto dominador en la Adecco Oro y un jugador quizás demasiado lento para la Liga Endesa, Ondrej Starosta prefirió durante la mayor parte de su trayectoria ser la dominadora ‘cabeza de ratón’ en la que se convirtió en CAI Zaragoza, Lleida, Melilla, Ourense y Navarra. Su experiencia en la máxima categoría quedó reducida a 16 partidos con los maños en la 2008-09 (3,8 puntos y 4,3 rebotes en 14 minutos).

Hay quien dice que le pudo haber sacado mucho más partido a sus 2,16, tanto en defensa como en ataque. Lo hizo con creces en Oro, donde se convirtió en un jugador fundamental para cualquier equipo que aspirase a algo. Su presencia en el centro de la zona resultaba demoledora. Claro, sus oponentes siempre eran más bajos que él, algo que, obvio, no sucedía un peldaño más arriba. Pero no estaba mal dotado de técnica y era un jugador bastante interesante.

¿Era? Bueno, sigue en activo, aunque en Eslovaquia, muy cerca de su país natal, la República Checa. Con 35 años tiene un pie en la retirada. “Me gustaría ser programador informático, he estudiado para ello y me gusta mucho”, cuenta. Lo hace un español casi perfecto.

Es un país que sin duda le ha marcado. El Real Madrid le trajo siendo un crío, en la temporada 2000-01. Todavía no estaba hecho y no tuvo ninguna oportunidad más allá del equipo de EBA. Después, tuvo buenas temporadas en Francia y volvió, convirtiéndose en la reseñada estrella de la Adecco Oro.

“Para mí fue algo inolvidable, desde el principio. Fiché por el Madrid con 20 o 21 años y me encantó todo, la ciudad, la vida, la gente, la comida y mucho más... Por no poder jugar me fui a otras ligas, pero siempre quise volver y pasé siete maravillas temporadas. En total han sido ocho años en España y la echo mucho de menos, la verdad…”, asegura.

Excepto el año de Ourense (aquel descenso fue inexplicable a nivel general, con la plantilla tan buena que tenían), nunca bajó de los 15 puntos de valoración ni del 55% en tiros de dos puntos en la liga regular. Mención especial merece su importantísimo papel en el ascenso del CAI Zaragoza en la 2007-08 (11,4 puntos y 7,6 rebotes). Se fue porque quiso, porque aquí, por muchos 35 que tenga todavía, siempre iba a tener equipo. “Decidimos con mi esposa no seguir y volver cerca de mi casa. Tengo una hija de tres años a los que a los abuelos les gusta ver más”, apunta. Acaba de empezar su segunda temporada con el Inter de Bratislava, con el que logró el título liguero hace unos meses.

Según se ve a sí mismo, “soy un pívot típico que sabe jugar de espaldas, rebotea bien y que le gusta jugar colectivamente. Un ‘5’ clásico, pesado y lento, que ya no se utiliza tanto como algunos años atrás”, reconoce.