Marcel Sol: Insomnio tras sus 20 segundos

Marcel Sol: Insomnio tras sus 20 segundos
Haciéndose un hueco bajo canasta (Foto: Solobasket).

Javier Ortiz Pérez

El turno de que nos cuente un poco su trayectoria y su vida actual es hoy para Marcel Sol, que nos ha redactado un texto en el que demuestra mucha sensibilidad. Le permite estar aquí haber disputado 20 segundos ante el Barcelona con el Lleida de la temporada 2004-05. Alero de 2,00 nacido en la ciudad catalana, actualmente reside en la capital extremeña, Mérida.

“Recuerdo esa época con mucha alegría. Todo era mucho más fácil para mí, como si estuviera sobre una balsa y me deslizara sobre los parquets de los pabellones como si sobre un río se tratara…

Solo tenía que entrenar. Entrenaba muchas horas al día, todos los días de la semana, y por si no fuera poco, el fin de semana estaba repleto de partidos. Entonces, era feliz. Jugaba al baloncesto, mi deporte favorito, y además se me daba bien, por lo que no podía desear nada más.

Iba al instituto por la mañana, a la hora del recreo me venían a buscar (el director deportivo del club) para ir a entrenar con el primer equipo y volvía después para asistir a las dos últimas clases. Al mediodía comía en una residencia preparada para deportistas, asistía a clases de repaso (para las asignaturas que me perdía por la mañana), y más tarde volvía a entrenar. Así todos los días, de lunes a viernes. En esa época, jugaba con el junior, el equipo de Liga EBA y entrenaba con el Plus Pujol Lleida de ACB.

Llegó mi hora. Paco García, que entonces era el entrenador, me convocó para que pudiera jugar, en caso de ser necesario, con el primer equipo de baloncesto de mi ciudad. Iba con mucho nerviosismo. Nos convocaban casi dos horas antes, pero yo siempre era el primero. Me gustaba observar cómo, poco a poco, el pabellón se iba llenando de gente mientras nosotros íbamos calentando y concentrándonos.

Pero no fue hasta el quinto partido que tuve la primera y única oportunidad de debutar. Jugábamos contra el Barça. Fue un partido complicado, obviamente, y no fue hasta el último minuto, cuando perdíamos de unos 16 puntos, que me dio la oportunidad de jugar. Para mí fue espectacular. Recuerdo que la “penya” donde yo me sentaba para ver los partidos como público me animaba como nunca. Esa noche no dormí.

Años más tarde, fui a jugar a un pueblo cerca de Barcelona, con el CB Navás, donde pude crecer con unos de los mejores entrenadores de formación que ha existido en Europa, Miquel Nolis. Con él, conseguimos ser campeones del grupo catalán de EBA.

Llegó después la oportunidad de venir a Mérida. Nunca había salido fuera de Cataluña para jugar, y recuerdo que pensaba: “bueno, solo será un año, y me servirá para aprender”, ¡Y mira por donde! Ya llevo más de cinco temporadas aquí, y con una preciosa hija.

Monté una empresa de exportación de vinos a Polonia, con un amigo, pero no funcionó, y después de tres años decidimos cerrar… y no perder dinero. Ahora me dedico a enseñar lo que mejor se me da, el baloncesto, a niños y niñas de la ciudad. Cogí las riendas de la cantera del FB Mérida cuando había unos 70 niños y niñas practicando este deporte. Cuatro años después, ya somos casi 200. Y sigo siendo feliz”.