Stefano Vidili: El primer italiano

Stefano Vidili: El primer italiano
Jugador importante en Italia.

Javier Ortiz Pérez

Stefano Vidili pasó a la historia de la liga española como el primer jugador italiano que la pisó. Fue en la temporada en la que entró en vigor la ‘sentencia Bosman’, la 96-97. El Cáceres se convirtió en uno de los pocos clubs que entonces se aventuró a mirar el mercado europeo. Y encontró a este exterior (más escolta que base) que había acumulado mucho prestigio en su país. Pero la apuesta no salió bien y ambas partes separaron sus caminos después de solo 14 partidos (5,5 puntos en 18 minutos de promedio).

Vidili guarda, pese a aquel final abrupto, un recuerdo bastante positivo de la experiencia, aunque también reconoce no estuvo a su nivel. Era ya desde antes un admirador de España, donde solía pasar sus vacaciones. “No fue fácil para mí. El entrenador (Manolo Flores) me hacía jugar poco y mal, los jugadores españoles me miraban mal y no tenía confianza en mí mismo”, cuenta. Ese “me miraban mal” tenía cierta lógica cruel: los nacionales temían, como así ha terminado sucediendo, que sus posibilidades de trabajo en la élite se viesen reducidas por la apertura casi total de las fronteras.

‘Bip’ era un chico de Turín que sobre todo triunfó en Siena (seis temporadas), aunque cuando el equipo todavía no era un aspirante al título transalpino. Sobre todo era un buen anotador, peligroso desde la línea de tres y que también podía ayudar como director de juego. Esas fueron las razones por las que se le fichó.

“Creo que soy sobre todo una persona valiente, pero cuando empecé a jugar bien, me cortaron y volví a Italia”, añade. Se refiere sobre todo al encuentro ante el Caja San Fernando en el que anotó 16 puntos casi sin fallo. Aquella noche en Sevilla acabó abrazado literalmente a los aficionados de Cáceres que había en la grada.

“No tuve suerte, es cierto, pero fue una experiencia bonita que no olvidaré nunca. Conservo recuerdos hermosos: la emoción de cuando llegué, el primer entrenamiento, la rueda de prensa en Madrid de presentación de la Liga en la que estaba también gente como Zeljko Obradovic y Dejan Bodiroga…”, añade. Y, pese a todo, los compañeros: “Santi Abad, Toni Pedrera, Enrique Fernández, Paraíso, los americanos… Rod Sellers jugó unos años después en Roma y nos volvimos a ver”. “Pienso que era normal que los jugadores españoles no fuesen cordiales y amigos de los extranjeros. Y yo era considerado así. Pero creo que, si hubiese habido más posibilidades, con el tiempo habría demostrado que era un buen jugador de nivel ACB”, remarca. También, por descontado, se quedó prendado de la ciudad de Cáceres. “Me encantó.

Es significativo que después de salir de Cáceres lo fichase un equipo que entonces era de Euroliga como el Teamsystem (la Fortitudo, vamos) de Bolonia, con el que sería subcampeón nacional. Su puesto en el equipo extremeño lo ocupó Ferrán López y también hubo resultados positivos al poco tiempo, llegando a la final de la Copa del Rey.

Luego llegaron otros como Carlton Myers, Vicenzo Esposito, Denis Marconato, Stefano Rusconi, Roberto Chiacig, Gregor Fucka… Pero el primero de todos fue Vidili.

Ahora vive en Turín, donde trabaja como asesor financiero en un banco, aunque no ha perdido de vista el baloncesto y entrena. “A diferencia de España, aquí nuestro deporte está en un momento feo”, lamenta.