Larry Spicer: ‘Globertrotter’ en Granada

Larry Spicer: ‘Globertrotter’ en Granada
Entrando a canasta con el Oximesa de Granada (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Larry Spicer. Un jugador espectacular que dejó un gran recuerdo en Granada (y bastante peor en Valencia). “Espectacular” no es en este caso un recurso tópico: estamos ante alguien que llegó a jugar en los mismísimos Harlem Globertrotters. Y para llegar a eso hay que tener el ‘show’ en las venas.

Spicer creció en Memphis y asistió a la universidad de Baylor. Forma parte del reducido grupo de jugadores que, por alguna irregularidad, ha sido escogido en dos ocasiones en el ‘draft’, primero por los Bucks en 1979 (octava ronda) y después por los Nets en 1980 (séptima). En ninguno de los casos llegó a jugar en la NBA.

Antes de emprender la aventura europea se enroló en los míticos Globertrotters, con los que disputó algunos encuentros de exhibición. Dotado estaba para ello. En el baloncesto ‘serio’ le caracterizaba su capacidad de anotación mediante potentes suspensiones y entradas a canasta.

Después de varios años en Filipinas, en el Oximesa de Granada se lo encontraron muy barato en 1985. Era un equipo que, en teoría, no estaba entre los favoritos para subir a la máxima categoría, pero lo consiguió. Los hermanos Álvarez, Eduardo Clavero, Joe Cooper y él formaban un quinteto muy compacto.

Nuestro hombre, que medía 2,05, alternó las posiciones de ‘3’ y de ‘4’, haciendo bastante daño en ambas. También en la Liga ACB, la temporada siguiente (86-87), promediando 24,3 puntos y 6,9 rebotes en nada menos que 38 minutos en pista. Especialmente recordados son los dos tiros libres que anotó para batir a un Barcelona que posteriormente sería campeón de liga. Hace no mucho Antonio Rodríguez desmenuzaba aquello en una de sus deliciosas piezas en Espacio Liga Endesa.

El pabellón de Albolote se volvía loco con él, pero no renovó, dejando su puesto a otro ‘cañonero’, aunque de muy distinta procedencia: Goran Grbovic. Y su tercer año en España no tuvo tan buena estrella. El Pamesa confió en él como una de las bases para el ascenso, pero no terminó la temporada en Primera B, sustituido por Orlando Phillips.

Vive en Memphis, donde también recuerda bien Granada. “La afición era fenomenal”, apunta desde allí. “Tenía mucha confianza en mi juego y era uno de los mejores americanos. Lo pasé realmente bien jugando en España”, agrega. Varias de sus ocupaciones actuales siguen bastante relacionadas con el baloncesto: entrena a equipos de ligas locales y dirige la carrera de su hijo, del mismo nombre, que está intentando abrirse camino o bien en la NCAA o en Europa.

Curiosamente, Larry Spicer ‘senior’ también aparece en una web en la que, junto con varias estrellas de distintos deportes, ofrece sus servicios en distintas actividades: charlas, cenas, video mensajes… Hasta se puede echar un partidillo con él a cambio de 375 dólares.