Terry White: Los sanfermines, pendientes

Terry White: Los sanfermines, pendientes
Haciéndose un hueco bajo los aros.

Javier Ortiz Pérez

Terry White es todavía bastante recordado en Vitoria. Formó pareja con Essie Hollis en dos temporadas, la 84-85 y la 85-86, acreditando muy buen rendimiento bajo los tableros. Era un tipo duro, competitivo y, como veremos pronto, muy peculiar. También tuvo etapas menos exitosas en Granada (esta en ACB) y Sevilla (Primera B).

White, neoyorquino, había estudiado en Texas-El Paso. Fue cuarta ronda del ‘draft’ de 1983, lo que no le abrió las puertas de la NBA. Acabó en Varese (13,1 puntos y 11,6 rebotes) y de ahí al Baskonia, donde tuvo esos dos años estupendos.

Es mejor que lo relate Xabier Añúa, que era el técnico. En esta página en la que relata anécdotas sobre aquel equipo habla específicamente sobre él, “uno de los tres jugadores más locos que he entrenado”. Ojo, eh: “Me recordaba a un personaje de las canciones de El Flaco Jiménez, el rey del tex-mex: borracho, pendenciero y jugador. Pero... era uno de los jugadores más inteligentes que he conocido y con mayor ambición de victoria. Nacido en el Bronx, en el sur del Bronx, para ser más concreto, fue adoptado por una familia multimillonaria de El Paso. Defendía en la mejor posición que nadie pueda imaginar, pero en ataque tenía una mano como la de Eric Clapton. Fue el primer negro que escupió a un blanco (a un árbitro, ‘of course’) y discutía los contratos en el club en castellano. Quería hablar de pesetas, nada de dólares. Un tipo peculiar. Cuando íbamos en el autobús a los partidos, se organizaban unas partidas propiciadas por el presi del club, que como todos los jugadores de mus, presumía de ser el mejor. Al tercer viaje Terry ya sabía jugar y ganaba estrepitosamente al presi. Donde era un artista era en el billar. Un auténtico jugador de ventaja, ganando con ello su dinerito. Era un hombre al que le gustaba vivir a 100 por hora. Un sábado de Carnaval, llegó al partido vestido de jeque árabe e hizo la rueda de esa guisa”.

Impagable, ¿verdad? Pues a White le he encontrado en Albany, en el estado de Nueva York, como responsable de un supermercado llamado ‘Price Chopper’. A sus 54 años tiene pinta de seguir siendo todo un personaje. Traduzco lo que nos escribe:

“Mi vida en España fue magnífica. Puedo decir que he bailado en la Feria de Sevilla, experimentado la Semana Santa y ganado la Copa de España (en realidad fue la Copa Príncipe de Asturias) para el Baskonia. También recuerdo el vino de Rioja con algunas de las mejores comidas del mundo. En mi lista de cosas pendientes está correr delante de los toros en Pamplona, pero quizás lo haga en un par de años”.

Tanta nostalgia le dio que el hombre hasta me pidió si tenía fotos antiguas suyas. “Ojalá hubiesen existido los smartphones entonces”, lamentó. “Si tienes alguna consulta más, contáctame. O nos vemos en Pamplona”.

Un último apunte sobre él y la Copa Príncipe de Asturias a la que se ha referido antes. Se jugaba entre los equipos eliminados en la primera ronda de los ‘playoffs’ para asignar una plaza en la Copa Korac. Fue en la temporada 84-85 en una final ganada al CAI Zaragoza en Villanueva de la Serena (93-85). Aquel día, un niño llamado José Manuel Calderón se fotografió con White y con el otro americano, Hollis. Unos años después ya sabemos cómo continuó la historia…