Juan Carlos Liñán: Voluntad y valores

Juan Carlos Liñán: Voluntad y valores
Foto oficial 2002-03.

Javier Ortiz Pérez

Coraje, pundonor, fuerza, entrega, compromiso. Son cinco palabras que pueden definir a Juan Carlos Liñán, un jugador con limitaciones técnicas pero que indudablemente hizo muy bien su trabajo en sus dos únicas temporadas ACB, la 2001-02 y la 2002-03, con el equipo de su tierra, el Granada.

Era, por descontado, un especialista defensivo, y como tal fue utilizado en aquellos dos años, en los que gozó de buen protagonismo en el equipo de La Alhambra (17 minutos por partido). Ni antes (formado en las categorías inferiores del Oximesa) ni después (en equipos siempre del sur) volvería a la máxima competición. Aquí tenéis su ficha en la FEB: se retiró a los 36 años jugando en EBA. La hinchada se identificaba irremediablemente con él.

Detrás de él parece haber además un tipo especial, de los que se sale un poco-bastante del discurso habitual. “El recuerdo que me queda del baloncesto es agridulce. Por un lado, lo mucho que he disfrutado compitiendo y compartiendo vestuario con muchas buenas personas que en el comienzo me enseñaron mucho, no sólo de basket, sino también de la vida. Lo que realmente amo es practicar deporte y llevar los buenos valores que tiene a la vida cotidiana. Lo mejor es todo lo relacionados con lo deportivo: entrenamientos, partidos, viajes, relación con los compañeros, compañerismo, esfuerzo… Los recuerdos negativos son los políticos: directivos , agentes, intereses, chanchullos… Curiosamente, cuanto más profesionalidad había, ¡¡mayores eran!!”.

Liñán lamenta el actual momento del baloncesto profesional en Granada. “No se valora ni apoya a jugadores ni a clubs que se han dejado, y se dejan, la piel cada día por este deporte en la ciudad”.

Como jugador, tiene una visión de sí misma “modesta”. “Sólo dos años en ACB. Tres ascensos a la máxima competición y a punto de un cuarto. Cuando era más joven era muy completo y después estuve más encasillado como jugador defensivo, aunque en algún partido tuve buenas anotaciones. Mi mayor orgullo es haber seguido de primera mano la evolución y haberme codeado y competido con jugadores que que están entre los mejores del mundo”, añade. En ese sentido, destaca especialmente a José Manuel Calderón, “con el que me he enfrentado desde que él tenía 18 años y ahora es uno de los mejores bases del mundo. Sigo admirando su profesionalidad y sus valores de deportista que ya evidenciaba en sus inicios y que no todos los jugadores de su nivel tienen”.

Actualmente… pues también tiene su curiosidad: es profesor de Matemáticas y Ciencias Naturales en Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) gracias a sus estudios, ya que es licenciado en Químicas. Vive en Granada, cerca de su pueblo natal, Atarfe, y está casado y sin hijos. “Este aspecto, el futuro de los deportistas, también me preocupa bastante. He visto muchos jugadores jóvenes explotados y estrujados deportivamente por directivos, agentes y entrenadores y sin preocuparse lo más mínimo por su persona y su futuro. Algunos lo están pasando realmente mal en la vida diaria”, explica. “A mis chicos del colegio, desde mi perspectiva y a través de mi experiencia, trato de educarles en valores, e intentar que sean emocionalmente inteligentes además de personas ´íntegras”, apostilla.

Como habréis podido intuir, un tipo realmente especial, ¿verdad?