Russell Robinson: Soñando con volver

Russell Robinson: Soñando con volver
Joventut 2010-11.

Javier Ortiz Pérez

Russell Robinson sueña con volver a España. Y no sería tan raro. Hace poco, otro base que lo hizo muy bien en Badalona, Demond Mallet, era ‘repescado’ por el FIATC Joventut unos cuantos años después.

Nuestro hombre, nacido y criado en las calles del Bronx neoyorquino, sueña claramente con eso. Y no es muy mayor aún: cumplirá 29 años en enero. Tiene muy buena escuela, ya que completó los cuatro años de universidad en un programa de baloncesto con mucho prestigio a nivel nacional: el de Kansas. Con los Jayhawks fue campeón de la NCAA en el 2008. Durante un tiempo persiguió el sueño de la NBA desde la liga de desarrollo y las competiciones veraniegas, pero no lo logró y no parece que vaya a conseguirlo ya.

A Badalona llegó en la temporada 2010-11 en lo que era su segunda experiencia europea tras unos meses en Turquía, país al que regresaría después. También ha conocido equipos en Italia, Polonia, Francia y, últimamente, Líbano.

Como verdinegro promedió 9,6 puntos, 2,4 rebotes, 2,6 asistencias y 1,8 robos en 26 minutos, alternando actuaciones mejores y peores. Como se ve, hacía un poco de todo, pero cayó en un equipo que tenía demasiadas dudas sobre sí mismo y en el que las ideas de Pepu Hernández no acababan de plasmarse. Su ‘momento de gloria’ fue en la jornada 13, cuando fue nombrado jugador de la semana gracias a su enorme actuación ante el Gran Canaria (23 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias y 6 robos nada menos).

“Fue un tiempo bien empleado. Aprendí mucho sobre la cultura española y mejoré como jugador. La vuestra es una gran competición, la mejor liga de Europa. Y el Joventut es un buen club que me ayudó a ser mejor mientras que estuve allí”, recuerda ahora. “Desde entonces, he dado algunas vueltas por Europa teniendo también grandes experiencias, pero ninguna ha sido ni de cerca parecida a la que viví en Badalona”, añade.

Según cuenta, su juego ha seguido mejorando. “La parte defensiva es lo más importante para mí y mi gran apuesta. También quiero convertirme en un base más orientado al juego que se hace en Europa. Y me gustaría ganar un campeonato allí. Es mi objetivo”, aventura. Además, ahora cuenta con un aliciente extra, ya que posee el pasaporte de la República de Guinea y no ocuparía plaza de extracomunitario, como sí ocurrió en su época en Badalona.

Se le ve un tipo positivo. “Estoy emocionado por ver dónde puede llevarme la vida. Me gustaría jugar en España otra vez, pero veremos. Estoy en forma, feliz después de haber disfrutado el verano con mi familia”.