Steve Hansell: Insatisfactoria Sevilla

Steve Hansell: Insatisfactoria Sevilla
Con el Caja San Fernando.

Javier Ortiz Pérez

Quizás Steve Hansell puede ser considerado uno de los mejores jugadores británicos ‘de pura cepa’ antes de la irrupción de la última generación, la que actualmente intenta abrirse camino en el baloncesto internacional con gente como Daniel Clark o Devon Van Oostrum. Cierto que se formó en la universidad norteamericana de Illinois State, pero no puede estar en el mismo saco que otros como Luol Deng: baste decir que nació y, lo que es más importante, vive tras su retirada en Inglaterra.

El preámbulo sirve para presentar su año en la ACB, que fue la temporada 2000-01 con escaso éxito en el Caja San Fernando. Desde luego no pudo demostrar el buen prestigio que traía en el baloncesto continental y solamente promedió 3,2 puntos en 11 minutos en pista. Se esperaba un papel mejor de un jugador que, por poner un ejemplo, había sido importante en la Copa Saporta ganada poco antes en el AEK de Atenas y que también conocía la liga italiana en buenas plazas como Bolonia (Virtus) y Verona.

Unos años después recuerda su paso por Sevilla con una doble cara: por un lado, una experiencia personal “interesante” (“disfruté mucho de la ciudad, sobre todo de la gente y de la comida. Fui a corridas de toros, al flamenco y a procesiones”) y por otro, claro, el mal sabor de lo deportivo. “Fue la peor temporada de mi carrera. Había un constante mal ambiente en el vestuario y estuve solo, teniendo cada vez menos oportunidades de jugar. Por eso nunca olvidaré aquello”, dice.

De ello culpa abiertamente a quien fue su entrenador aquella campaña, el italiano Marco Crespi. “Me pidió perdón delante del resto de compañeros al final de la temporada, pero eso no supuso nada para mí. El daño ya estaba hecho. No sabía cómo hablarle a los jugadores veteranos. Nos hacía sentir como juniors. Trabajamos mucho, pero los resultados no se correspondieron con eso. El equipo estaba descompensado”, añade.

Hansell, referente en su selección en los años en los que el basket en Inglaterra todavía no tenía el vuelo actual, no volvería a jugar en España. Regresó a competiciones en las que se sentía visiblemente más cómodo como la italiana o la griega y hasta, ya veterano, llegó a pasar por Chipre. Abandonó el baloncesto en su Birmingham natal en el 2010.

Ahora le gustaría estar más vinculado al baloncesto, pero lamenta que en su país “es difícil ser entrenador profesional”, así es que se dedica a vender paneles de energía solar (no sé yo si con el sol que tienen allí eso será muy rentable…). “En estos años he dirigido algún equipo y he tenido buenos resultados, pero las oportunidades son bastante limitadas. Me encanta hacerlo y espero volver pronto a un banquillo. Creo que tengo mucho que ofrecer: he jugado en algunas de las mejores ligas y me han entrenado algunos de los mejores”. Suponemos que no incluye a Crespi…