Javier Ibáñez: Perspectiva agridulce

Javier Ibáñez: Perspectiva agridulce
Cromo en la temporada 86-87 en el Oximesa Granada.

Javier Ortiz Pérez

El hombre del día en Espacio Liga Endesa es Javier Ibáñez, pívot castellonense de la cantera del Joventut que normalmente ocupó el rol de reserva en la liga durante las seis temporadas que permaneció en ella (dos etapas en Granada y una en Ourense y Murcia). En total, 124 partidos con 2,9 puntos y 1,5 rebotes en 11 minutos. Veamos qué recuerda de su época como deportista y qué tal le va actualmente.

“Mi época deportiva la podría resumir en sensación agridulce. En la época en la que yo jugué, con mis 2,05, era indiscutiblemente pívot. Nadie se planteaba que alguien con esa altura pudiese jugar en un puesto distinto al de ‘5’. Por mi constitución física, yo era alto, pero no tenía los brazos largos, algo muy importante a la hora de pelear por un rebote o molestar a un atacante de tu altura con mayor envergadura. Era mucho menos corpulento que los jugadores de esa época que jugaban en ese puesto y eso hacía que fuese muy complicado poder ganar posiciones por peso y volumen. Por otro lado, tal vez por mi escuela del Joventut, mi juego era mucho más técnico que físico, cuestión esta ultima que también se demandaba a los pívots de mi época. Tenía algo que pocos entrenadores supieron aprovechar: era mucho más rápido que el resto de pívots a la hora de jugar de cara al aro y tiraba bastante mejor que la mayoría de ellos.

Creo que si hubiese jugado años después, podría haber hecho muchas más cosas de las que hice. Podría haber jugado de ‘4’, incluso de ‘3’, y aprovechar mis condiciones físicas y mis aptitudes. Pues bien, con esos condicionantes, hice lo que pude, menos de lo que me hubiese gustado, pero me mantuve en ACB bastantes años y alguno en lo que era la Primera B, consiguiendo además dos ascensos a ACB, primero con Oximesa y después con Caixa Ourense, momentos muy emotivos y que recordaré siempre.

Siendo consciente de que no hubiese sido una súper figura (tengo los pies en el suelo y siempre los tuve), creo que podía haber aportado más a los equipos y a mi proyección dentro del baloncesto. Acompañado por el condicionante de que era el sustituto del americano y que tenía la presión de hacerlo bien siempre que saliese a la pista, aunque fuese unos pocos minutos, fue complicado poder tener una estabilidad y consistencia en el juego. Siempre envidié a compañeros que tenían todos los minutos y mejor, toda la confianza del entrenador a la hora de poder tirar o hacer cualquier acción, sin miedo a fallar. Cuando sólo tienes una oportunidad y no puedes fallar, la tensión y efectividad cambia. Ahora, por mi trabajo, estoy gran parte del tiempo formando y motivando a personas y sé lo que es la confianza, la seguridad y cómo afecta psicológicamente a los resultados.

Como conclusión, la sensación agridulce viene por los momentos buenos que los hubo, como los ascensos, partidos importantes con rivales de alto nivel como Barcelona o Madrid en los que ganamos los partidos y era un revulsivo muy importante. Pero sobre todo por el compañerismo, las amistades que hice para toda la vida con compañeros y el ambiente que se vive en el vestuario. El enriquecimiento mental que te da estar en un deporte a nivel profesional, espíritu de sacrificio y pertenencia a equipo, continua evolución y superación, sobre todo de los errores y las derrotas, equilibrio y conocimiento de ti mismo. En resumen, madurez y estabilidad. Me hubiese gustado poder hacer más cosas y demostrar que era mejor jugador de lo que fui.

Actualmente estoy trabajando en Telefónica. Llevo 19 años en distintos departamentos relacionados con ventas y estoy muy satisfecho y orgulloso de pertenecer a esta gran empresa.

En deportes, me dedico a algo más tranquilo, aunque mucho más difícil y mental, que es el golf. Me encanta y disfruto mucho. De baloncesto, muy poco: nada de partidos y algo en la tele. Con casi 51 años el cuerpo ya no está para hacer excesos, aunque sé que compañeros todavía hacen sus pachanguillas, cosa que valoro mucho. Yo prefiero ir de vez en cuando a verlos. Me reúno a veces con los veteranos de la Penya para disfrutar de buenos momentos”.