Juanjo Marín: Exterior honesto

Juanjo Marín: Exterior honesto
Granada 90-91 (Foto: Gigantes).

Javier Ortiz Pérez

Juanjo Marín fue seguramente uno de los miembros menos conocidos de aquella exitosa generación de jóvenes talentosos que engendró la sección de baloncesto del Real Club Deportivo Español antes de su disolución, pero también hizo su pequeña carrera. Y ahora también le va bastante bien en el mundo de las finanzas, pero eso lo trataremos al final.

Marín era un escolta-alero de 1,96 de mucho sacrificio defensivo, aunque quizás un rango de tiro escaso para actuar como exterior. Al menos en la parte inicial de su carrera era muy raro verle intentar un triple.

Es de Barcelona, donde empezó practicando otros deportes como el balonmano o el voleibol. “Con 15 o 16 años ya me decanté por el baloncesto y me volvió loco. Recuerdo que tenía los pósters de Nuevo Basket en la habitación”, cuenta. Mientras jugaba en su colegio de los Jesuitas acudió a hacer una prueba con el Español y le cogieron. “Para mí resultó algo inesperado”, confiesa.

Alrededor suyo empezaron a acumularse los jugadores de calidad, liderados por Santi Abad y con Edu Piñero, Óscar Cervantes y José Manuel Navarro como secundarios de lujo. El debut en ACB llegó sin haber cumplido todavía los 20 años. Pero en 1989 se marchó en busca de más minutos a Badajoz, en Primera B. Eso le abrió la puerta para el regreso a ACB en la temporada siguiente, a Granada, de la mano de Gómez Carra, que le había dirigido en la ciudad extremeña y había quedado contento con su trabajo. “Yo creo que no lo hice mal como sexto hombre”, dice Marín, que al tiempo iba completando su formación académica.

Pese a ello, regresó a la segunda categoría, al Prohaci Mallorca, donde vivió una doble amarga experiencia: primero quedarse a las puertas del ascenso en mayo de 1992 en un ‘playoff’ final ante el Cáceres y, unos meses después, ver cómo el club tenía que abandonar la competición por no poder cumplir con los jugadores. Aquella campaña la acabó como pudo jugando de la mano de Moncho Monsalve (que le había tenido en el Español) sus dos últimos encuentros ACB en Murcia (totalizando así 67, con 5,2 puntos en 13 minutos, un buen ratio). “Siempre he jugado honestamente, con las capacidades que tenía. No era una estrella, desde luego”, apunta con modestia.

Ya no se movería desde entonces de Cataluña, jugando en Primera, Segunda, LEB y EBA en Mollet, Pineda y Montcada. “Tenía claro que era algo que me gustaba, pero también que no iba a vivir del baloncesto. Terminé de estudiar Administración de Empresas y entré a trabajar en una consultora y en La Caixa, compaginándolo con más formación en varios masters. Fui haciendo distintas cosas hasta que me enviaron a Viena, al Erste Bank, una entidad participada por La Caixa”. Ahora está en Polonia también en un cargo de responsabilidad.

Su conclusión es que “el deporte es la cosa más importante” de su vida, “algo con lo que aprendí y sufrí mucho”, reitera. “Cuando tuve que dejarlo a nivel profesional fue una decisión muy dura, pero también acabó siendo buena”, apostilla.