Herminio San Epifanio: ‘Epi I’: El ‘espejo’ de un mito

Herminio San Epifanio: ‘Epi I’: El ‘espejo’ de un mito
Español (1984-87).

Javier Ortiz Pérez

Muchas veces, cuando se cuenta cómo llegó Juan Antonio San Epifanio, el mítico Epi, al Barcelona, se cuenta que fue gracias a su hermano, Herminio, cuatro años mayor que él y también jugador de baloncesto. Es él quien va a protagonizar el perfil de hoy.

Herminio, también maño, iba para figura. De hecho, jugó muchos años consecutivos en la máxima categoría, entre lo que era la Liga Nacional y la ACB (establecida en la temporada 83-84). “En 1974 jugaba en el KAS Bilbao, que fue una apuesta muy importante que no interesó que saliese bien. Yo estaba en un buen momento y el club tenía que venderme. Tenía la opción de ir al Real Madrid o al Barcelona y me decidí por este último, y en la misma operación también estuvo también mi hermano, que entonces era entonces muy joven”, recuerda.

La lástima para Epi I (como sería conocido para distinguirlo de Epi II, el menor) es que apenas pudo coincidir con su hermano en el club azulgrana y nunca llegaron a compartir pista. “Incluso hubo un partido en el que él era el típico junior que esperaba una oportunidad. A mí me sustituyeron porque el partido estaba decidido y le sacaron a él. No estuvimos juntos en la cancha y es algo que me hubiera gustado, porque ya el año siguiente yo ya no estaba en el Barça”.

Obviamente, está muy orgulloso de la trayectoria posterior de ‘Súper Epi’. “Lo que siento sobre él es admiración y envidia sana. Si alguien tiene que ser el mejor, ¿qué mejor que lo sea tu propio hermano?”, suelta.

Eran jugadores bastante similares, al menos en lo físico. Herminio un poco más alto (1,99 por 1,98), aunque su transición desde jugar de pívot a hacerlo de alero se retrasó más de la cuenta y eso condicionó el resto de su carrera. “De todos modos, como pívot tenía un valor muy bueno por mi facilidad para correr la pista”, explica. “Viéndolo con perspectiva, por un lado tuve suerte de estar tantos años en la élite, y también mala suerte, ya que en mi mejor momento, cuando iba a ir con la selección española a unos Juegos del Mediterráneo, sufrí una lesión muy grave que me obligó a jugar de forma algo diferente a partir de entonces”. Es cierto que no llegó a ser internacional absoluto, aunque al menos sí lo fue en categoría junior, logrando la plata en el Europeo de 1974.

Con excepciones en Málaga, Mallorca y Badajoz, Herminio jugaría fundamentalmente en Cataluña, viviendo etapas en el Hospitalet, el Areslux Granollers, el Español y el Valvi Girona. Sus 178 partidos ACB (13,6 puntos en 27 minutos) se quedan cortos porque hubo muchos más en la antigua Liga Nacional. “Creo que si me distinguió algo fue que siempre fui muy competitivo. Intentaba hacer todo lo posible por hacer ganar a mi equipo”, remarca.

Tras su retirada, a principios de los 90, vive de forma estable en Granollers. Ha seguido dentro del baloncesto, aunque desde una discreta segunda fila (“no quería ser entrenador. Había pasado ya mucho tiempo fuera de casa”). Desde hace 28 años organiza un campus en Mallorca y además ha colaborado estrechamente con la empresa de eventos en la que Epi y Manolo Flores son socios (organizando torneos de ‘streetball’ y demás). También tuvo un papel importante cuando ‘reclutó’ a Aarón Cuéllar , el desconocido aficionado que ganó el concurso de mates de la ACB en el 2001.