José ‘Piculín’ Ortiz: Saliendo del infierno

José ‘Piculín’ Ortiz: Saliendo del infierno
CAI Zaragoza 87-88 (Foto: Basket16).

Javier Ortiz Pérez

Parece que va asomando la cabeza de nuevo José ‘Piculín’ Ortiz, quizás el mejor jugador puertorriqueño de la historia y que durante los últimos años ha sido más noticia por cuestiones extradeportivas (tráfico y consumo de drogas) que por otras más recomendables. Está muy bien que sea así: no solamente se le tiene mucho cariño en su país, donde es una leyenda, sino también en España, donde jugó en varios clubs importantísimos y dejó su impronta de enorme jugador ofensivo.

Estamos ante un hombre que puso a la localidad de Aibonito en el mapa. Allí nació hace 51 años y donde empezó a jugar con tanta precocidad que a los 16 años ya había debutado en la liga de Puerto Rico, a los 20 se había marchado a la universidad norteamericana de Oregon State y a los 22 había sido elegido en primera ronda (número 15) por los Utah Jazz. En la 88-89 debutó en el equipo del estado mormón, pero la NBA le quedó como asignatura pendiente porque Frank Layden se empeñó en ponerle como alero alto y su puesto siempre fue y siempre será el de ‘4’ (ahí estaba Karl Malone, claro). 58 partidos y 2,4 puntos y 1,1 rebotes terminó siendo su balance en 64 partidos repartidos en dos campañas.

Antes ya había pasado por primera vez por España, siendo uno de esos fichajes espectaculares que se sacaba de vez en cuando José Luis Rubio para el CAI Zaragoza. Con unos depuradísimos movimientos de poste, Ortiz aseguró 17,4 puntos y 7,6 rebotes a orillas del Ebro, sembrando la semilla de sus posteriores incorporaciones al Real Madrid (89-90, 17,1+7,1) y Barcelona (90-91, 14,9+7,7; 91-92, 13+7,8).

Por descontado que era un jugador muy fiable, sobre todo en ataque, y no se escondía en los momentos decisivos. En defensa quizás podía sacar más partido de su envergadura y sus 2,07, pero… Tampoco fueron buenos momentos en los que vistió como blanco (unas semanas después de la muerte de Fernando Martín) y azulgrana (el equipo que lideraba Audie Norris empezaba a descomponerse, aunque le dio tiempo a ganar una Copa del Rey).

No le faltó trabajo en ACB pese a que le iban cayendo los años: Andorra, Unicaja… Todo eso sin descansar los veranos, ya que o bien jugaba con su selección o bien disputaba la liga local. Tuvo también buenos años en Grecia, aunque dio su primer escándalo cuando en 1997 su contrato con el Paok fue anulado por un posible uso de esteroides.

Y es que su vida personal no ha sido tan brillante como la deportiva, que no concluiría hasta los 43 años en el Capitanes de Arecibo (2005-06). En 2003 tuvo que cerrar un restaurante que abrió llamado Patria y vio cómo su fortuna empezaba a volatilizarse; en 2006 se divorció y en 2008 la candidatura política en la que se embarcó no salió elegida en su distrito. Lo peor vendría en 2011, cuando fue arrestado porque se le descubrió una plantación de marihuana en su casa. En el juicio posterior, Ortiz reconoció que consumía y, tras ir unos meses a la cárcel, fue enviado a un centro de rehabilitación, donde poco a poco consiguió salir, al menos aparentemente, de esa dinámica destructiva que asolaba su vida. “Mi tiempo en prisión no ha sido un tiempo penoso, sino de profunda reflexión. Me he leído más de 25 libros”, decía hace unos meses en una entrevista recogida por Hispanos NBA.

Ahora parece que su horizonte es un poco más positivo y que es siempre dio la imagen de un hombre amable y cercano, no endiosado por el éxito. Otra cosa es que todos tengamos derecho a equivocarnos y debamos pagar por ello en consecuencia. Ha conseguido un trabajo representando a FIBA Américas y ya se le ha visto por su querida España desde entonces.