Diego Quintana: Preparador físico del equipo olímpico de vela

Diego Quintana: Preparador físico del equipo olímpico de vela
En el Gran Canaria 2001-02.

Javier Ortiz Pérez

Diego Quintana, base canario de 1,78 que debutó en la Liga con el ‘Granca’ en la temporada 2001-02 (dos partidos), tiene un destino vital en el deporte, pero no en el baloncesto, como preparador físico del equipo olímpico español de vela. Una historia curiosa que él mismo nos relata junto con sus recuerdos en el baloncesto.

“Empecé en el Colegio Heidelberg, desde minibasket, que ya compaginaba la vela. Los fines de semana me coincidían los partidos y las regatas y mi madre y padre se ponían de acuerdo para llevarme al partido, jugar (a veces solo hasta el descanso) y por otro lado me estaban preparando el barco para llegar y salir navegando a la regata. Jugué hasta juveniles en el colegio, aunque un año coincidí con un entrenador que no me sacaba a jugar, sin fallar a entrenar, y aun así aguanté por mis amigos y la pasión por el basket.

Al terminar junior me cambié de deporte y jugué un año al fútbol, que también me gustaba. Pero al año siguiente formamos un equipo senior en el colegio. Fue ahí realmente donde empecé a disfrutar del basket y coincidí con ex jugadores ACB que me enseñaron a entender el juego y mejoré mucho. Se fijaron en mí en el Gran Canaria y me incorporé al equipo de Primera autonómica y logramos ascender a EBA y mantenernos muchos años y entrenar con los profesionales hasta que tuve la ocasión de debutar con el equipo de ACB.

El debut ante Unicaja fue una experiencia increíble. Todavía lo recuerdo bien e incluso algunos detalles del partido, pero todo fue tan rápido… Me pasé un año entero haciendo pretemporada, entrenando con el equipo ACB y jugando EBA, estando convocado en varios partidos, pero sin jugar. Como tenía más de 22 años, no podíamos jugar por ser del filial y nos hicieron a mí y a Rafa Guerra ficha profesional para los últimos partidos, ya que habían cortado al base belga Jaumin y al alero italiano Espósito.

Te encuentras en una nube cuando llegas al pabellón, estás calentando y te ves a muchos amigos y gente animándote y en el calentamiento te sientes eufórico y a la vez quitarte esos nervios y tensión ante tanta gente. Aquel día el pabellón estaba lleno. Manolo Hussein, antes de finalizar el segundo cuarto dijo: “Diego, a la pista” y me dio unas indicaciones de defender fuerte y darle ritmo al partido. Una vez salí traté de olvidarme de dónde estaba y centrarme en el juego y la verdad que salió bien, pues remontamos, contagiamos al público pues veían energía, entrega y más con jugadores canarios que estaban en pista, como Rafa y Roberto Guerra, Juanma Rodríguez y Richi Guillén. Fue maravilloso, el premio de tantos años de esfuerzo y dedicación al baloncesto.

Desde joven fui un gran defensor en la posición de base, pues me gustaba mucho presionar y tenía buen físico para aguantar toda la pista. A nivel ofensivo evolucioné mucho a nivel técnico-táctico. Leo bien el juego, las ventajas en ataque, me gusta correr el contraataque y tengo buen acierto de tiro de tres.

Tras jugar esporádicamente en ACB, la vida me cambió cuando saqué las oposiciones de Educación Física de secundaria y comencé en la enseñanza. Seguí jugando en el filial del Gran Canaria, entrenando categorías inferiores de basket y era el preparador físico de regatistas del Real Club Náutico de Gran Canaria. En el año 2006, recibí una llamada del equipo olímpico español de vela: querían contratarme para llevar la preparación física. Ni me lo pensé y ya he pasado por Pekín 2008 (oro, plata y dos diplomas), Londres 2012 (dos oros y un diploma), Campeonatos del Mundo, Europeos… No me he aburrido y he tenido el honor de representar a España al máximo nivel.

Sigo dando clase en Secundaria y jugando al basket. Llevé la preparación física de un equipo de Liga Femenina 2 y sigo siendo el preparador físico del equipo olímpico español de vela. Aún así me gusta practicar muchos deportes, seguir formándome, salir con amigos y por supuesto dedicarle tiempo a la familia (que he pasado muchos años fuera de mi isla)”.