Félix de Pablo: Biólogo del basket

Félix de Pablo: Biólogo del basket
Hospitalet 83-84.

Javier Ortiz Pérez

Félix de Pablo

“Nunca es fácil echar la vista atrás, y mucho menos sobre hechos de hace ya más de 30 años, y que en general fueron muy intensos. En la actualidad, con 52 años, me quedan ya muy lejanos, pero trataré de recordarlos lo mejor posible.

Comencé en el baloncesto relativamente tarde, en el último año de infantil, poco tiempo después de que mi familia se trasladase a vivir a Badalona, y que el Joventut se fijase en mí cuando jugaba con el colegio en ligas escolares. Aíto me llamó para la selección juvenil española en 1979. Una plata en el Torneo de Manheim y un bronce en el Europeo de Damasco fueron nuestros grandes logros. Todavía jugaba en posiciones interiores y tenía que vérmelas con rivales muchísimo más altos que yo, que con 1,92 hacía lo que podía.

Al llegar a senior estuve en varios equipos de los alrededores de Barcelona: Mongat, Mollet, Hospitalet, Sant Cugat... Estaba estudiando la carrera de Biología y eso suponía una limitación para irme lejos. Aunque compaginar estudios universitarios con el baloncesto a alto nivel requería un esfuerzo adicional, creo que fue algo positivo hacerlo.

Durante la temporada 1982-83, en el Hospitalet, tuvimos la suerte de subir a la máxima categoría. Fue una enorme alegría. Sin embargo, el club tenía pocos recursos económicos y descendió al año siguiente. Sin embargo, lo pasamos muy bien. El entrenador era Guifré Gol, y como jugadores estaban José Luís Subias, Albert Illa, Josep Palacios, Toni Ametller, Herminio Sanepifanio, Dan Harsthorne, Ricard Figueras, Greg Bunch...

Aunque a nivel individual jugué muy poco, pues compartía mi posición con un americano, el nivel de la competición y la excelente relación que había en el grupo consiguió que fuese realmente bonito, a lo que contribuyó mucho nuestro preparador físico, Jordi Campmany.

Recuerdo especialmente los viajes diarios para ir a entrenar desde Badalona a Hospitalet que llevábamos a cabo Toni Ametller y yo en el coche de Guifré Gol. Además de poder escuchar el repertorio de música ‘country’ que nos ponía, podíamos conversar estrechamente con el entrenador, algo que pocas veces se suele dar a cierto nivel.

Una anécdota: el club nos debía parte del sueldo del año anterior y para tratar de asegurarme el cobro llegué al acuerdo de cobrar una parte importante en especie. La presidenta tenía relación con una concesionaria de motos y yo andaba detrás de comprarme una grande desde hacía varios años. Así, se me debía pagar con una Yamaha 650 XJ, uno de los últimos modelos japoneses que habían llegado a España. Durante los primeros meses de la temporada continuaron los problemas. Sin embargo, mi moto llegó al concesionario, aunque con cierto retraso, y creo que fui uno de los pocos que lograron cobrar todo lo estipulado.

Una vez terminé la carrera me planteé jugar en otro lugar fuera de Cataluña, optando por Lliria, donde permanecí dos estupendos años. Ir cambiando de lugar y equipo no era lo que más me atraía, por lo que fue a Menorca, lugar donde había nacido y donde quería vivir, permaneciendo durante nueve temporadas, hasta que me retiré en 1996.

Como ya he comentado, empecé en posiciones interiores, dándose el caso que en la selección juvenil tenía que competir por el puesto con Andrés Jiménez y Fernando Martín, que me sobrepasaban en muchos centímetros, y en otras muchas más cosas. Posteriormente, tuve que ir adaptándome a posiciones más exteriores, hasta llegar a ser escolta, e incluso base en algunas etapas. Aunque sin destacar en ninguna faceta en concreto, creo que fui un jugador bastante voluntarioso que me adapté bien a lo que se me ha ido pidiendo. A veces con un papel importante ofensivamente y otras más defensivos. En general me calificaría como un buen jugador de equipo.

Pude tras retirarme dedicarme de lleno a mi otra gran pasión además del baloncesto: la biología. Obtuve el doctorado y comencé a trabajar en el Consell Insular de Menorca. La conservación de la biodiversidad ha regido desde entonces mis labores profesionales, tratando de aportar mi granito de arena.

En el 2000 me ofrecieron la oportunidad de llevar a cabo la dirección técnica del Menorca Básquet, por aquel entonces en LEB. Aunque mi experiencia en ese puesto era nula, acepté encantado. La tarea era muy diferente a la de jugador, pues entenderse con agentes, directivos, entrenadores y con los propios jugadores a veces no era demasiado fácil, y la concepción del baloncesto había cambiado mucho con una aparición “excesiva” del profesionalismo. La concepción de equipo que existía entonces en el Menorca coincidía bastante con mis ideas, y fueron cinco años estupendos competiendo en LEB, para subir a la ACB en la temporada 2005-06.

En la 2006-07 las ideas del club, que ya habían sufrido un cierto cambio durante el último año, continuaron evolucionando hacia un profesionalismo extremo, algo que parecía difícil de llevar a cabo para un lugar tan pequeño como Menorca. Terminó entonces mi vinculación directa con el mundo del baloncesto, y desde entonces solamente soy un mero espectador.

Esta petición de explicar un poco mi pequeña historia en el mundo del baloncesto me ha servido para recordar grandes momentos ya casi olvidados. Fue una época pasada, pero realmente hermosa”.