José Amador: Un 2,10 con buena mano

José Amador: Un 2,10 con buena mano
Luchando por un rebote con el Bruesa en la 2007-08.

Javier Ortiz Pérez

José Amador está en ese momento en el que no sabe si seguirá jugando al baloncesto profesional. La temporada pasada no lo hizo y sobre la que comienza dentro de unas semanas duda abiertamente. Y eso que todavía tiene una buena edad (31 años) y su cartel es muy bueno en categorías como la Adecco Oro, en la que ha pasado la mayor parte de su carrera.

“Me han salido algunas cosas, incluyendo algunas en el extranjero, pero realmente la situación no es muy propicia”, cuenta. Se refiere obviamente a que a jugadores como él no les compensa demasiado moverse de casa por cantidades económicas muy inferiores a las que han estado acostumbrados.

Amador tuvo un pasado en ACB, aunque no muy extenso: un partido con el Pamesa Valencia en la 2000-01, cuatro en la 2003-04 también como ‘toronja’ y ocho en el Bruesa donostiarra en la 2007-08. Como él mismo reconoce, le faltaba quizás algo más de fortaleza física para una competición tan exigente. Medir 2,10 no le bastaba, ya que paradójicamente se trataba de un jugador más de técnica (con un tiro exterior bastante interesante) que de fuerza. Y eso, jugando por dentro, se paga.

Fue en el club valenciano donde forjó su trayectoria desde niño. Nacido en Alicante y crecido en la turística localidad de Benidorm, Paco Olmos le vio cuando apenas tenía once años jugando un torneo e impulsó que se le becase. “Me mandaron a vivir con una familia para que asimilase mejor el cambio”, recuerda. Era ya alto (alrededor de 1,80) y había muchas experiencias puestas en él.

Precisamente debutó con el Pamesa en un partido frente al Proaguas Alicante. “Me sacó Luis Casimiro. En un minuto me dio tiempo a hacer un poco de todo. Tiré un triple, metí una canasta, cogí un rebote ofensivo… Pensé que tenía que aprovecharlo”, apunta. Pero las sucesivas cesiones a equipos como el Pamesa Castellón, el Gandía y el Cantabria no acababan de otorgarle un salto de calidad. “El tema físico no me acompañaba. Lo del contacto lo llevaba fatal”, añade.

Esa última oportunidad en el 2006 en San Sebastián tampoco pudo aprovecharla. Se convirtió entonces en un jugador cada vez más importante en las categorías federativas, primero ayudando decisivamente al ascenso del Vic a LEB Oro en el 2008 y después aportando mucho en ataque en un equipo que jugaba muy alegre como el Mallorca Basquet. “Miguel López Abril (que lo tuvo en Castellón) y Xavi Sastre (en la isla balear) son los entrenadores a los que más agradecido les estoy, los que mejor entendieron mi juego”, dice.

Sus últimas canastas no fueron tan felices y fue último de la segunda categoría nacional con el Melilla. Como tantos otros, le cuesta dar una explicación de cómo un equipo con muy buenos jugadores ganó tan pocos partidos a lo largo de la campaña.

Según Amador, la clave para tener éxito entre los mejores está “al 50 por ciento: por un lado, que te den la oportunidad y confíen en ti en algo más que un partido, como les ha pasado a gente que ha estado mucho en LEB como Nacho Martín y David Doblas, y luego que también sepas aprovecharla tú como es debido”.

Estamos ante otro jugador con raíces gitanas, como hace unas semanas os contamos aquí con Sebas Vargas. Curiosamente, ambos son familia.

Amador espera una llamada que termine de seducirle, pero no lo ve claro. De momento, ha entrenado con el equipo de Benidorm (Liga EBA) de esta localidad, donde también ayuda al negocio de sus padres, una zapatería.