Rubén Wolkowyski: ‘El Colorado’ lo deja

Rubén Wolkowyski: ‘El Colorado’ lo deja
En los Celtics.

Javier Ortiz Pérez

Acabamos de asistir hace unos meses a la retirada de una leyenda argentina que también pasó por nuestro país: Rubén Wolkowyski. Hasta los casi 41 años ha estado por esas canchas de Dios ‘El Colorado’, uno de los ‘padres’ de la ‘Generación Dorada’ que tantos éxitos dio a su país. Al menos en su vitrina están la plata del Mundial de Indianápolis-2002 y el oro de Atenas-2004.

Tipo duro, amante del trabajo sucio y de ayudar siempre a los que tenía alrededor sin pensar en su lucimiento propio, estamos también ante uno de los primeros argentinos que jugó en la NBA. Fue en el 2000 con Seattle Supersonics, 34 partidos. Un par de años después lo hizo con los Boston Celtics (otros siete). Nunca se despegó mucho del banquillo.

Después de dejar los orgullosos verdes se incorporó al Tau para completar la temporada 2002-03. Al contrario de lo que suele pasar con los argentinos, no podía ocupar plaza de comunitario, pero su solidez hacía que mereciese la pena utilizarle como extranjero. Un poco en la línea de su carrera, no fueron grandes números (7,5 puntos y 4,2 rebotes en 22 minutos), pero en Vitoria acabaron contentos con él por lo que parece.

¿Y ese apellido? Resulta que su familia es de ascendencia polaca. Su abuelo salió huyendo del país durante la Segunda Guerra Mundial y de Paraguay pasó a Argentina. Rubén incluso consiguió el pasaporte de Polonia mientras jugaba en el CSKA, en el 2002. Otro ‘grande’ de Europa por el que pasó fue el Olympiacos.

En general hizo buenos contratos en Europa antes de regresar a su país natal en 2008. Hasta esta campaña que acaba de concluir ha seguido en las pistas, aunque su última experiencia resultó negativa, abandonando el Sarmiento de Resistencia por falta de pago el pasado mes de marzo. Eso le hizo precipitar su retirada.

En el Diario Olé le hicieron una entrevista en la que lo contaba y en la que además hablaba un poco de su carrera y de sus planes de futuro como entrenador, que supongo que ya está poniendo en marcha.

“Esperaba otro final y me imaginaba el ascenso. Soñaba con salir campeón (…). Lamentablemente el equipo se fue destruyendo a medida que pasaban los días. Llegamos segundos al receso por las fiestas, pero nos dijeron que no nos iban a pagar, así que todos se fueron con esa incertidumbre y volvieron con la mente rota”.

“Empiezo a dar una mano con los chicos (en Quilmes). Enseñarles los fundamentos a los pivotes. Esto lo hago de corazón y porque realmente lo siento. Estaba preparado para hacerlo en Chaco pero no me dieron la posibilidad. Me hubiera encantado trabajar con los chicos. Lástima que en Sarmiento no estaban interesados. Quilmes fue mi primer club en la Liga, el que apostó por mí y me abrió las puertas, así que quiero contribuir en algo. También me sirve para tener ocupada mi cabeza”.

“El secreto es trabajar para tener mucha experiencia. Siempre recuerdo una frase de Michael Jordan: “Cuanto más entreno más suerte tengo”. Yo siempre fui de entrenar mucho. Hice todo de esa forma, entrenando en serio y aprovechando las oportunidades. Tuve técnicos que me ayudaron a mejorar. Incluso en la NBA”.