Ionut Dragusin: Medir 2,21 no fue suficiente

Ionut Dragusin: Medir 2,21 no fue suficiente
Foto oficial en acb.com.

Javier Ortiz Pérez

Ahí le tenemos, en el ‘top 5’ de jugadores más altos de la historia de la liga española junto a otros rascacielos como Ralph Sampson (2,24) o Arvydas Sabonis (2,22). Ionut Dragusin (2,21) todavía no ha cumplido los 30 años y continúa jugando en su país natal, Rumanía, donde con su estatura también está siendo tan dominador como se esperaba.

Claro, no es fácil. Suele decirse que el baloncesto es un deporte de altos, pero también es cierto que son pocos (proporcionalmente) los jugadores de más de 2,20 que han llegado a triunfar de forma plena. Se necesita unos mínimos de coordinación y fuerza para que jugadores más bajos no te ‘roben la cartera’.

Dragusin fue un buen proyecto. Llegó a España con apenas 17 años fichado por el Tenerife, pero no llegó a debutar y vivió varias cesiones a la liga de su país natal hasta que acabó en otro punto muy distinto de España, San Sebastián. Con el Bruesa GBC firmó un contrato de tres temporadas y disputó sus únicos nueve encuentros en la ACB, en la temporada 2006-07, a las órdenes de Porfirio Fisac. Sus números (1,4 puntos y 1,1 rebotes en 4 minutos) resultaron poco alentadores y su trabajo se centró más en trabajar individualmente con uno de los asistentes de Fisac, Xavi García.

En Donosti, pese a todo, seguían confiando en él (al parecer, era muy buen chico, con muchas ganas de aprender) y en la 2007-08 fue cedido al equipo que empezó a entrenar García, el Akasvayu Vic de LEB Plata, donde contribuyó sin mucho ruido al ascenso de categoría (4,4 puntos y 3,9 rebotes en 14 minutos).

Sin embargo, después llegó la desvinculación con el actual Gipuzkoa Basket y no ha regresado a España a jugar. En la competición rumana (actualmente está en el Steaua de Craiova) ha alternado los años positivos con los negativos. Por poner un ejemplo, en la temporada 2012-13 promedió 11 puntos y 8,3 rebotes, mientras que en la pasada se quedó en 3,8 y 2,2. Al parecer ha tenido bastantes problemas de lesiones, otro denominador común de los jugadores de su tamaño.

Un proyecto que le ilusiona especialmente es la academia de baloncesto que abrió el pasado mes de septiembre y que está dirigida a chicos de 6 a 16 años. Rumanía no es desde luego una potencia en nuestro deporte, pero iniciativas como esta pueden ser importantes.

“Tengo muy buenos pensamientos sobre España. Fue una buena etapa y una gran experiencia. Lo recuerdo con mucho gusto”, cuenta sucintamente a través de Facebook, mostrándose feliz a nivel personal. “Me casé y tengo un hijo”, destaca.