Mario Bennett: Agredido y final a su carrera

Mario Bennett: Agredido y final a su carrera
Luchando por un rebote ante Caja San Fernando.

Javier Ortiz Pérez

Mario Bennett tuvo un muy fugaz paso por el Unicaja a finales del 2001. Solamente tres partidos como sustituto temporal de Danya Abrams. Años después fue noticia por un tumultuoso incidente en Rumanía que acabó con una carrera que ya agonizaba. Pero empecemos por el principio.

Bennett, un ‘4’ poderoso de 2,07, prometía en sus años universitarios con Arizona State. Había rechazado el ‘soccer’ para centrarse en el baloncesto. Los Phoenix Suns le seguían de cerca y apostaron por él en los últimos puestos de la primera ronda (el 27) del ‘draft’ de 1995. Sin embargo, no le fue nada bien en su temporada ‘rookie’, chafada por una lesión que le permitió jugar únicamente 19 encuentros (4,5 puntos y 2,6 rebotes en 12 minutos).

Los Suns, pese al respeto que se le suele tener a las primeras elecciones, no tuvieron inconveniente en cortarle antes de iniciar la 96-97, en la que se refugió en la CBA antes de un nuevo intento con los mejores. Pero en las siguientes tres campañas lo que consiguió fueron 45 partidos con los Lakers, tres con los Bulls y uno con los Clippers, siempre en papeles marginales. Su sitio estaba en Europa.

Málaga fue su primer lugar en el ‘Viejo Continente’ en noviembre para suplir a Abrams, pero su aportación resultó bastante irrelevante. En tres partidos totalizó 19 puntos (13 en uno de ellos, el último ante Unicaja, cuando jugó más que en los otros dos juntos). Acabaría aquella campaña en el Montpellier francés.

Llegó entonces el clásico carrusel del jugador que va de aquí para allá apurando contratos: Filipinas, de nuevo Francia (donde asegura que se hizo amigo de Karim Benzema), Rusia, la CBA, Jordania, Kosovo, México, Uruguay, República Checa… Daba un poco igual si había dólares de por medio. Mientras su cuerpo se iba llenando de tatuajes, en ningún sitio terminaba de asentarse y siempre había alguna inoportuna lesión que le cortaba el camino.

En enero de 2011, ya con 38 años, terminó de cavar su tumba deportiva en un suceso que fue noticia en el mundo del baloncesto. Recibió una brutal paliza de parte de los miembros de seguridad de una discoteca en Bucarest. En la capital rumana estaba jugando para el CSM y ya no se le ha vuelto a ver por ninguna pista.

Las versiones sobre lo ocurrido son contradictorias. Todo sucedió en un concierto del rapero norteamericano Ja Rule. Cuando intentó subir al escenario (Bennett asegura que fue invitado por el cantante), los guardaespaldas le tiraron al suelo, parece que ya fuera del local, y le agredieron brutalmente con porras, produciéndole diversas lesiones, entre ellas un aparatoso corte en la cabeza.

“Me han pegado como a un perro”, declaró. Después de aquello no se ha vuelto a saber gran cosa de él. Entre sus proyectos estaba convertirse en agente de jugadores.