Ken Austin: El ‘rompe tableros’

Ken Austin: El ‘rompe tableros’
Cromo en la temporada 84-85.

Javier Ortiz Pérez

Un cambio importante que no debe pasar inadvertido en el transcurso de los años 80 fue la introducción de aros retráctiles. El mate empezaba a ser demasiado habitual y, si el jugador se quedaba colgado con la suficiente fuerza, podía hacer añicos el tablero con los ‘tradicionales’, totalmente rígidos y que fueron quedando en desuso. A eso de atentar contra el mobiliario de los pabellones se ‘aficionó’ Ken Austin en la temporada 84-85 con el Español. Seguro que las canastas del Palacio de los Deportes de Barcelona, donde jugaba entonces la sección de baloncesto del club blanquiazul, descansaron cuando se marchó.

Aquella fue la única temporada de Austin en España. Y no lo hizo mal, pese a ser considerado un jugador muy limitado técnicamente ni tampoco muy alto para jugar por dentro (2,04). Sin embargo, su tremenda fuerza bruta acababa siendo importante en los encuentros. Los pívots no eran todos tan físicos como los de ahora. 18,7 puntos y 10,7 rebotes fue un buen legado estadístico.

Uno de sus principales problemas eran los tiros libres. Debido a una lesión tenía una mecánica bastante peculiar y, por descontado, poco efectiva. Estuvo en un lamentable 49%, lo que probablemente le limitó bastante sus posibilidades. Eso sí, no le faltó trabajo posteriormente en ligas como la belga, la francesa, la turca o, finalmente, la argentina, donde colgó las botas en 1994.

Nuestro hombre es de Los Angeles y, tras formarse en la universidad de Rice, fue elegido en la quinta ronda del ‘draft’ de 1983 por los Detroit Pistons (número 101). Perseveró bastante hasta que consiguió un contrato con ellos, pero finalmente lo consiguió y puede decir que jugó en la NBA, aunque solo fuesen siete encuentros (28 minutos, 12 puntos y 3 rebotes en total).

Tras un breve paso por Puerto Rico, llegó entonces su momento en Barcelona, en el que hizo pareja extranjera con Jackie Robinson, del que hace muy poco hemos hablado aquí. Austin dice recordar aquella campaña con bastante cariño. “España fue una gran experiencia para mí. Fuera de la NBA, con un tobillo lesionado, acabé muy satisfecho de mi actuación”, apunta vía Facebook. La cuestión de los mates surge inevitablemente: “Recuerdo especialmente cuando rompí un tablero en un partido de casa. El periódico me llamó ‘el Rompe tableros’ (sic)”.

Parece un hombre feliz y con múltiples ocupaciones en su regreso a Los Angeles. “He fundado mi propia compañía petrolífera y también dirijo un negocio de inversiones. En mi tiempo libre también dirijo sesiones privadas de entrenamiento de baloncesto”. También conserva la afición por la música, en concreto por el jazz. En su momento, en El Mundo Deportivo sorprendió mucho que cuando se bajó del avión para incorporarse lo hiciese acompañado de un saxofón. Posteriormente ha tocado en algún pequeño local. Se supone que al instrumento lo trata con más cariño que a los aros…