Fred House: Complemento en Vitoria y Valencia

Fred House: Complemento en Vitoria y Valencia
En el Tau Vitoria.

Javier Ortiz Pérez

Fred House fue un americano de mucho prestigio en Europa, donde todavía sigue jugando, apurando sus últimas canastas seguramente. La pasada campaña la pasó en la (aparentemente) poco competitiva liga kosovar. Tiene ya 36 años.

Por aquí lo tuvimos dos temporadas con buen rendimiento. Era un tiempo en el que estaba bastante cotizado. Primero disputó la 2006-07 con el Tau y después, la siguiente, con el Pamesa Valencia. Demostró que, aunque podía anotar (7,2 puntos en 21 minutos), era sobre todo un excelente defensor, un jugador de equipo que podía jugar indistintamente en las dos posiciones de alero con su 1,96. Tenía una gran potencia física, aunque poco a poco fue buscando más su tiro lejano en lugar de penetrar a canasta.

No entró en la NBA tras intentarlo en una liga de verano con Atlanta Hawks en el 2002. Su trayectoria europea empezó en entonces en el Partizán (una vez le hizo 39 puntos a la Cibona en un partido de la Euroliga) para seguir posteriormente en el Lietuvos Rytas, con el que consiguió ganar una ULEB Cup, la de 2005.

Un año después llegó a Vitoria, siendo un jugador importante en la rotación y alcanzando la Final Four. En Valencia también contribuyó a estar en la final de la ULEB Cup, pero en ninguno de los dos casos se hizo con el trofeo. Su papel fue prácticamente idéntico en un sitio y en otro: rodeado de jugadores que necesitaban más el balón, él supo adaptarse a una situación de complmentario, sin levantar la voz.

Desde entonces, luchando contra algunos problemas de lesiones, ha regresado al este de Europa (Rusia, Ucrania y la propia Kosovo) con una parada en la NBA D-League con los Texas Legends de su estado natal.

Desde luego, mal recuerdo no le ha quedado de España. “El tiempo que pasé allí fue estupendo. No lo cambiaría por nada del mundo. Lo mejor para mí fue la gente, que siempre fue amable y simpática”, resume. “Jugar al baloncesto en la liga fue magnífico, sobre todo por el público, que apoya igual tanto en las victorias como en las derrotas”, añade. También menciona “la fabulosa comida”. Eso sí, asume que le fue “difícil aprender el idioma”.

No sé si peca de optimista cuando dice, ya que quiere seguir jugando, que “nunca se sabe si algún día volveré a la ACB”.