Antonio Bustamante: Cuidando de los negocios

Antonio Bustamante:  Cuidando de los negocios
Caja San Fernando.

Javier Ortiz Pérez

Antonio Bustamante dice que no sabe si está retirado o no. A los 30 años, su última experiencia en las pistas fue echar una mano en el Etiquetas Macho Morón de la Liga EBA durante unos meses de la temporada que acaba de concluir. Su intensa actividad fuera del baloncesto hace intuir que no volverá a jugar como profesional, pero él no cierra la puerta del todo.

Bustamante era y es un base rápido, más orientado al ataque que a la defensa, con buenas ‘patas’, como suele decirse. Formado desde los once años en la cantera del Caja San Fernando (actual Cajasol), ha disputado cuatro temporadas distintas con el equipo de su ciudad, Sevilla, pero muy pocos partidos en cada una de ellas: dos en la 2002-03, uno en la 2005-06, seis en la 2006-07 y diez en la 2007-08. En medio, una sucesión de cesiones encaminadas a forjarle definitivamente como jugador.

Era una promesa de prestigio en categorías inferiores, llegando a ser internacional sub-16 y disputando el torneo junior de Mannheim (segundo puesto de España) con una generación de indiscuible brillo en la que estaban Rudy Fernández o Marc Gasol.

Su debut ACB en la pista del Manresa lo recuerda con especial cariño. “Salí menos nervioso de lo que esperaba y no olvidaré nunca que Albert Oliver, que estaba en el otro equipo, me deseó suerte”, rememora. Había sido llamado al primer equipo por la lesión de Sergio Sánchez, pero no tuvo suerte y él sufrió un esguince poco después que le impidió seguir acumulando minutos. “Fue una lástima”, lamenta.

Como no acababa de asentarse en la máxima categoría, empezó a mirar con interés el mundo empresarial, que es lo que le ocupa ahora la mayoría del tiempo. “Hace diez años, con mis primeros ahorros, monté con unos socios ‘Puerto de Cuba’, una terraza muy conocida aquí en Sevilla, a orillas del Guadalquivir”, cuenta. Y está dispuesto a empezar alguna aventura más, mostrando una sólida formación en ámbitos económicos.

De hecho, eso lo ha mezclado con el baloncesto. En la temporada 2012-13 prefirió marcharse a Liverpool a jugar con el aliciente de perfeccionar su inglés. “Aquello me lo curré yo. Hice un vídeo y se lo mandé a varios clubs de allí. Al final decidí ir a Liverpool. Me dijeron que la liga era floja y con poco ambiente, pero en el primer partido había 6.000 personas en la grada”, recuerda. Fue el máximo asistente de la competición.

También ha realizado un master en la escuela de Negocios Hult International Business School y un MBA especializado en finanzas y negocios internacionales que le tuvo en San Francisco ocho meses y otros dos en Shanghai y en Londres.

“Quería sacar más cosas adelante. Me interesa mucho el mundo de los negocios, pero también echo de menos la competición. Una vez que sales del ‘corralito’ de la Liga Endesa, todo se hace más difícil”, apunta.

A menudo entrena con los bases de las categorías inferiores inferiores del Cajasol. “Mi carrera está activa, pero también tengo la inquietud de seguir formándome. Tengo algunos proyectos”, añade.