Brandon Kurtz: Seis minutitos en Vitoria

Brandon Kurtz: Seis minutitos en Vitoria
Machacando el aro.

Javier Ortiz Pérez

La presencia de Brandon Kurtz en la Liga Endesa se redujo a seis minutos repartidos en tres encuentros en la temporada 2003-04 con el Tau, adonde llegó como refuerzo para los ‘playoffs’. Huelga decir que no encontró su sitio en la rotación de Dusko Ivanovic, que ya se sabe que cuando no le entra alguien por el ojo…

Californiano y formado en la universidad de Tulsa, tenía una gran corpulencia con sus 2,08 y algunos obtuvo logros como estar en el segundo mejor quinteto ‘rookie’ de la NBDL. Rondó la NBA en un par de ligas de verano, pero no llegó a debutar. Tras su paso por Vitoria también tuvo experiencias europeas en Turquía, Israel y Polonia. Su último equipo registrado es el ASU de Jordania, un país en el que se prodigó bastante, en 2011.

Pese a que seguramente no es lo más agradable del mundo para un baloncestista recordar su paso por un sitio donde no ha jugado apenas, Kurtz respondió rápida y amablemente a mi cuestionario habitual. Aquí os lo traduzco y le recordáis un poco mejor.

“Estuve solamente un tiempo muy corto en Vitoria, cuando fiché para los ‘playoffs’ con el objetivo de ocupar el hueco de Kornel David, que se había lesionado. Yo era entonces un jugador joven, de 24 años, y me gustaría haber aprovechado la oportunidad que el club me dio en ese momento. Estaba jugando el mejor baloncesto de mi vida y llegué a un equipo en el que había gente como Scola, Splitter, Nocioni, Calderón y Vidal. Yo lo único que quería era jugar y no tuve la oportunidad. Gran parte de ello fue mi culpa y debí aceptar mi papel, ser el mejor compañero posible en el Tau. Me encantó mi tiempo en España. Es un país bonito con gente agradable. En una vida perfecta me hubiese gustsado mucho jugar toda mi carrera en la ACB, que es la mejor liga fuera de la NBA.

Como jugador creo que podía jugar con cualquiera o contra cualquiera. Soy alguien que hace muchas cosas bien, pero ninguna de ellas de forma excelente. Cuando miro atrás a mi carrera siento que fue un poco corta por las lesiones y que estuve por debajo de lo que podía dar. Tenía el talento para jugar contra los mejores, pero no lo aproveché en las oportunidades que se me dieron.

Acabo de cumplir 36 años. Tengo una mujer hermosa, Diana, y dos niños de dos años y medio y un año. ¡Me mantienen bastante ocupado! No estoy muy cerca del baloncesto en esta época de mi vida, pero estoy seguro de que eso cambiará cuando los niños se hagan mayores. Estoy seguro de que podría jugar a alto nivel a pesar de mi edad, pero es solo por mi naturaleza competitiva”.