Pat Carroll: Aprovechar los bloqueos

Pat Carroll: Aprovechar los bloqueos
Defendiendo a Pecile.

Javier Ortiz Pérez

Pat Carroll empezó la temporada 2007-08 en Sevilla, con el Cajasol en la Liga Endesa, y también tuvo tres experiencias en la Adecco Oro (Lucentum Alicante, Tenerife Rural y Rosalía). Fue su balance en España, un país que recuerda con agrado. “Fue mi sitio favorito entre los que jugué en Europa”, cuenta ahora, ya retirado del baloncesto.

El apellido Carroll es sinónimo de lanzamiento exterior, por lo que parece. El hermano de Pat, Matt, ha jugado la mayor parte de su carrera en Charlotte, donde, aunque no tenga un papel muy principal, sí es un jugador muy querido por su compromiso y su acierto en el triple. Y también tenemos al madridista Jaycee, con el que no hay relación de parentesco.

Pat Carroll también tenía la muñeca como principal arma, aunque sus 7,5 puntos en 20 minutos con un 44% de triples no le dieron para continuar en Sevilla, donde había más bien prioridad por incorporar a un base y el elegido fue un veteranísimo Elmer Bennett. Nuestro hombre fue fichado posteriormente por un Tenerife en el que también estuvo acertado desde el exterior. Después jugó en la liga de desarrollo de la NBA y en Grecia, donde colgó las botas en el 2010 tras la temida rotura del ligamento cruzado anterior que tantas carreras ha frustrado. En su caso, solo tenía 28 años.

“Fui afortunado de jugar en ciudades tan hermosas como Sevilla, Alicante, Santiago de Compostela y Santa Cruz de Tenerife. Mi agente, David Carro, cuidó mucho de mí mientras que estuve allí y creo que la ACB es la mejor competición de Europa”, afirma. “Tuve la oportunidad de conocer a muchos grandes amigos entre entrenadores, compañeros de equipo y aficionados mientras viví en España”, añade.

Reconoce abiertamente que como jugador “sacaba lo mejor de mí mismo cuando estaba un sistema ofensivo en el que me podía aprovechar de los bloqueos para tirar”. Y es curiosa su explicación de cómo progresó: “estudié partidos de Ray Allen y Richard Hamilton para aprender cómo usaban los bloqueos para liberarse y lanzar tiros abiertos”. “Al no ser un jugador de ‘uno contra uno’, necesitaba buena química con el base para que me pasase el balón y con los pívots para los bloqueos”, remarca.

Ahora vive en Filadelfia con su mujer y dos hijos, que tendrán otro hermano pronto. “Estoy terminando mi máster en ‘organizational development’ y liderazgo en Saint Joseph’s University (donde acaba de entrar en el ‘hall of fame’) y colaboro con organizaciones juveniles de baloncesto para ayudar a los chicos a mejorar sus habilidades en la cancha y en la vida”.

Junto con Matt organiza desde hace diez años campus de baloncesto orientados al tiro, cuya información se puede consultar en BasketballShootingMastery.com. “Me encantaría poder hacer uno en España para los jóvenes”, dice.